España ha registrado 12.946 hectáreas forestales calcinadas entre enero y marzo de 2026, según datos del MITECO. El descenso se debe principalmente al invierno húmedo y a las continuas borrascas atlánticas, que redujeron el riesgo de incendios.
España no necesita plantar más árboles, sino cuidar mejor sus bosques existentes. La ciencia señala que un manejo adecuado aumenta la resiliencia frente a incendios, sequías y olas de calor, y mejora la capacidad de capturar carbono.
Un estudio de la Universidad de Gotemburgo alerta de que el cambio climático está aumentando el riesgo de incendios forestales para la mayoría de especies vulnerables del planeta.
La tecnología está cambiando la gestión de emergencias. Los nuevos algoritmos de IA permiten detectar columnas de humo en segundos y predecir el comportamiento del fuego, reduciendo drásticamente el tiempo de respuesta.
El arrastre de cenizas provocado por las intensas lluvias tras los devastadores incendios forestales en Galicia ha ocasionado un grave problema de contaminación en los sistemas de abastecimiento de agua.