El Estado asume el coste fiscal de eximir del IVA a los autónomos con bajos ingresos para fomentar la competitividad y reducir la carga administrativa.
En 2026, el consumidor es más informado, crítico y exigente. Comprar ya no es impulsivo, sino una decisión reflexiva basada en la comparación, la transparencia y la coherencia con los valores personales.