Los humedales artificiales se presentan como aliados invisibles en la defensa del agua

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
Humedales artificiales

Lectura fácil

A medida que la presión humana sobre los ecosistemas acuáticos aumenta, la búsqueda de soluciones sostenibles se vuelve una prioridad inaplazable. En ese contexto, los humedales artificiales se están consolidando como una herramienta clave para preservar la calidad del agua y mitigar el impacto de la contaminación difusa procedente de la agricultura y las ciudades.

Los sistemas de humedales artificiales, que imitan los procesos naturales de los humedales, demuestran que la ciencia puede convivir con el territorio para ofrecer respuestas concretas a los grandes retos ambientales.

Los humedales artificiales quieren funcionar como filtros naturales contra la contaminación

Entre los múltiples beneficios de estas infraestructuras verdes, destaca su capacidad para eliminar sustancias nocivas del agua. Diversos estudios demuestran que los humedales artificiales pueden reducir hasta en un 80 % la presencia de nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, responsables de la eutrofización —ese fenómeno que provoca la proliferación de algas y la pérdida de oxígeno en lagos, ríos o marjales—. Gracias a esta función depuradora, los ecosistemas acuáticos recuperan parte de su equilibrio natural y se previene la degradación de hábitats sensibles.

Un ejemplo inspirador de este tipo de soluciones se encuentra en el Parque Natural de l’Albufera de València, donde diferentes investigaciones han analizado cómo los humedales artificiales reducen contaminantes antes de devolver el agua a su cauce natural. Allí, proyectos pioneros han constatado descensos notables en concentraciones de plaguicidas, metales pesados y otras sustancias tóxicas, un logro que demuestra el potencial de estos sistemas como barreras biofísicas entre la actividad humana y los ecosistemas acuáticos.

Investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), a través del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (IIAMA), lideran varios de los estudios más avanzados en este campo. Con motivo del Día Mundial de los Humedales, celebrado recientemente, la universidad ha recordado la relevancia de estas infraestructuras dentro de las soluciones basadas en la naturaleza, una línea de trabajo que combina tecnología, ecología y gestión territorial.

Uno de los proyectos más destacados es el TED2021 Rainwetpipa, financiado con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). Su objetivo es evaluar el comportamiento hidráulico y la capacidad de depuración del humedal artificial de lámina libre Tancat de la Pipa, ubicado en plena Albufera. Este espacio recibe aguas de escorrentía tanto urbana como agrícola, lo que lo convierte en un laboratorio real para estudiar cómo se comportan los contaminantes y de qué manera pueden ser retenidos o transformados antes de llegar al lago.

Ecosistemas que amortiguan la contaminación

Los resultados del trabajo, en el que participan investigadores como Adrián Martínez-Biosca, Carmen Hernández-Crespo, Enrique Asensi, Ignacio Andrés-Doménech, Vicent Benedito-Durà, Miguel Martín y Mª Eugènia Rodrigo-Santamalia, son alentadores. Según explica Adrián Martínez, estos sistemas actúan como amortiguadores ambientales, capaces de reducir picos de contaminación incluso cuando las cargas de entrada son variables o no se diseñaron inicialmente para ese propósito.

Entre las conclusiones más relevantes destaca la alta retención de sólidos en suspensión, que alcanza valores cercanos al 80 % del material entrante gracias a procesos naturales de sedimentación. Además, el humedal mostró una notable reducción del nitrógeno amoniacal, combinando procesos de dilución, retención y transformaciones biogeoquímicas como la nitrificación, un mecanismo esencial para frenar la eutrofización de los ecosistemas acuáticos.

El papel del diseño ecológico

El estudio subraya también la relevancia del diseño hidráulico en el rendimiento de los humedales artificiales. Según los investigadores, las configuraciones con varias celdas en paralelo aumentan el tiempo de residencia del agua y, con ello, la eficiencia depurativa. Esta información resulta vital para orientar el diseño de futuras infraestructuras verdes adaptadas a las condiciones de cada territorio.

Como explica la investigadora Carmen Hernández, los hallazgos del equipo aportan criterios técnicos y ecológicos valiosos para optimizar los sistemas existentes y desarrollar otros nuevos. La transferencia de este conocimiento ya se materializa en proyectos como VALPURIN, una iniciativa financiada por la Agencia Valenciana de la Innovación en 2023, en la que colaboran la UPV, Global Omnium y Servyeco. Su meta es tratar de forma sostenible los purines de la ganadería, evitando su impacto sobre el suelo y los recursos hídricos, y generando valor a partir de los residuos orgánicos.

Naturaleza y tecnología: una alianza de futuro

Los humedales artificiales son, por tanto, mucho más que entornos construidos: representan una nueva forma de entender la gestión del agua. unen ciencia, ingeniería y naturaleza en un mismo espacio, aportando beneficios ecológicos, sociales y económicos. En un momento en que la escasez hídrica y la contaminación amenazan la sostenibilidad global, estas infraestructuras se presentan como alternativas flexibles, eficientes y replicables en diferentes contextos geográficos.

Cada metro cuadrado de humedal artificial se convierte en un espacio donde la tecnología y los procesos naturales cooperan. Allí, el agua contaminada encuentra un respiro y el medio ambiente una oportunidad de regenerarse. En definitiva, esta combinación de conocimiento científico y respeto por los ritmos naturales está marcando el camino hacia un futuro más sostenible y resiliente para los ecosistemas acuáticos.

Añadir nuevo comentario