Europa Occidental sufre episodios de calor cada vez más intensos debido al cambio climático y a fenómenos atmosféricos como el domo de calor, que atrapa el aire caliente.
Un estudio liderado por la Universidad de Cornell propone enterrar residuos de madera de bosques gestionados y aserraderos para evitar que el carbono almacenado en ellos vuelva a la atmósfera.
En julio, España vivió un cambio inesperado tras un junio caluroso: llegó el chorro polar, una fuerte corriente de viento que trajo aire frío desde el norte, causando un descenso notable de temperaturas en el norte.
Tras varios días de calor extremo en España, una vaguada atlántica ha cambiado el tiempo desde el lunes, trayendo un descenso notable de temperaturas en el norte y un aumento de inestabilidad con lluvias y tormentas.
Las temperaturas han bajado, especialmente por la noche, y se espera una masa de aire muy fría para esta época del año, que podría hacer que los termómetros bajen de los 5 °C en el norte del país.