‘Los sueños de Elsa’, un plan familiar en Madrid que convierte el teatro en pura magia

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Actores de 'Los sueños de Elsa' sobre el escenario

Lectura fácil

El teatro puede ser muchas cosas, pero cuando consigues que un niño de apenas tres años no aparte la mirada del escenario, algo especial está pasando. Eso es precisamente lo que ocurre en Los sueños de Elsa, el espectáculo familiar que se representa en el Teatro Arlequín Gran Vía.

Este tributo inspirado en el universo de Frozen va más allá de una simple adaptación. Es una experiencia pensada para que los más pequeños no solo miren, sino que participen, se emocionen y formen parte de la historia.

Una función con medios audiovisuales potentes, muy divertida, con muchísimo ritmo y con muchas canciones conocidísimas muy bien cantadas.

En GNDiario hemos hablado Nayara Feito, actriz española que da vida a Anna, reconocida por sus papeles en las películas Verónica (2017) y Fracasados (2022).

¿Qué diferencia a esta obra de otros tributos a Frozen? Las voces en directo, un vestuario cuidado en cada detalle y ¿cómo no? Somos el único tributo a Frozen fijo en cartel en Madrid, esto lo diferencia enormemente.

La historia mezcla personajes de distintos cuentos… ¿qué mensaje queréis transmitir? No perder nunca la esperanza a la hora de conseguir algo que nos parece importante. Confiar en los demás y en el amor de los amigos.

Un espectáculo que conecta con toda la familia

Uno de los grandes aciertos de la obra es su capacidad para conectar tanto con niños como con adultos. A través de una historia dinámica, que mezcla personajes conocidos y momentos musicales, el público entra desde el primer minuto en un ambiente cercano y lleno de fantasía.


Los actores lo tienen claro: el verdadero motor del espectáculo es la reacción del público infantil. Cada risa, cada gesto y cada intervención espontánea forman parte de una función que nunca es exactamente igual a la anterior.

El ritmo de las escenas, el buen humor, las canciones conocidas que todos están deseando cantar, la cantidad de personajes entrañables que no paran de entrar y salir durante toda la función.

Cuando el público también forma parte de la historia

A diferencia de otros espectáculos más tradicionales, aquí los niños no son espectadores pasivos. La interacción es constante, y eso marca la diferencia.

La función es participativa lo que abre enormemente las posibilidades del desarrollo de la historia por los espectadores deben aprenderse una coreografía y la tienen que defender delante de los protagonistas para ayudar a conseguir un final feliz y esto crea un efecto de colaboración entre el público que resulta emocionante para los intérpretes y para las familias.

Durante la obra, los más pequeños participan, responden, cantan e incluso ayudan a que la historia avance. Este componente convierte la experiencia en algo mucho más inmersivo y memorable.

¿Qué sentís cuando veis la reacción de niños tan pequeños en el público? Una emoción inmensa porque te validan como el personaje que interpretas. Es un privilegio vivir en su imaginación durante una hora y pico.

Y es ahí donde ocurre algo interesante: el teatro deja de ser un espacio distante para convertirse en un lugar cercano, accesible y emocionante incluso para edades muy tempranas.

El reto de actuar para niños

Actuar para un público infantil no es sencillo. Requiere energía, atención constante y una capacidad especial para conectar.

El niño es el espectador más puro y por ello es el más respetado por mí. No tiene filtro ni le puedes engañar. A él le importa que tú seas el personaje. Si tú te lo crees, el niño se lo cree y juega contigo a lo que sea. Mantener a un niño entretenido y riendo durante hora y pico es tarea ardua y requiere de una dosis enorme de energía.

¿Qué momento suele emocionar más a las familias? Cuando comienza el “Suéltalo” inevitablemente se genera una expectación increíble, es un momento muy especial porque la mayoría se sabe la canción y hacen que sea un momento muy emocionante cantando con nosotros.

Los actores de Los sueños de Elsa destacan precisamente ese reto: mantener la atención de los más pequeños y, al mismo tiempo, lograr que los adultos disfruten del espectáculo.

Porque cuando un niño se emociona, canta o se ríe, no hay duda de que la conexión se ha conseguido. “Es una alegría enorme”

Mucho más que lo que se ve sobre el escenario

Detrás de cada función hay mucho trabajo que el público no ve: coordinación, ritmo, adaptación constante y, sobre todo, sensibilidad para entender al público.

Elsa tiene cada día un gran reto, tener un pelo perfecto (o casi), antes de cada función su cabello es deshecho, peinado, trenzado y coronado cuidadosamente, es un ritual de este personaje.

¿Qué es lo más complicado de este espectáculo: cantar, actuar o conectar con el público?

Las tres cosas son indispensables para que la magia funcione, así que no tenemos una más importante que otra. Pero digamos que mantener la voz perfecta por las mañanas puede ser la más compleja.

Tenemos margen para improvisar gracias a la generosidad del autor que nos regala la obra para que hagamos con ella lo que creamos mejor (siempre con supervisión, claro) y suma todos los hallazgos a su guion original siempre que enriquezcan el espectáculo.

¿Qué no ve el público y es clave para que todo funcione?

El proceso de maquillaje, el cuidado y lavado de la ropa y peinado de las pelucas. El calentamiento diario de la voz y del cuerpo, el cariño que se vive en el camerino entre compañeros, el respeto que tenemos por el trabajo de los otros. Creo que todos sentimos que los demás dan valor a nuestra aportación. Unos cantan mejor, otros son más cómicos, otros tienen más empatía con el público… Cada pase es diferente, porque cada grupo de niños reacciona de forma distinta. Y esa capacidad de adaptación es lo que hace que el espectáculo se mantenga vivo.

Un espacio cultural que apuesta por la accesibilidad

Más allá del propio espectáculo, el Teatro Arlequín Gran Vía se posiciona como un espacio que busca ser accesible para todos los públicos.

Su ubicación céntrica facilita el acceso en transporte público, y el propio teatro cuenta con medidas que permiten la asistencia de personas con movilidad reducida, favoreciendo que más familias puedan disfrutar de la experiencia.

Además, el carácter cercano del espacio y el formato de la obra —dinámico, visual e interactivo— contribuyen a que sea más comprensible y disfrutable para públicos diversos, incluidos niños pequeños o personas que se acercan por primera vez al teatro.

Somos (y es verdad, no es frase hecha) una familia durante todo el tiempo que estamos en el teatro y tenemos plena confianza en los demás. Todos estamos a favor de obra y nos ayudamos para que todo salga lo mejor posible.

También nos damos sugerencias para mejorar unos a otros y eso es porque hay confianza entre todos y honestidad.

Nos mostramos como somos y eso es impagable.

Este tipo de propuestas son clave para avanzar hacia una cultura más inclusiva, donde el acceso al ocio no sea una barrera.

Un plan ideal para descubrir el teatro en familia

En un momento en el que encontrar planes culturales adaptados a la primera infancia no siempre es fácil, propuestas como esta cobran especial valor.

Los sueños de Elsa no solo entretiene. También introduce a los más pequeños en el mundo del teatro de una forma natural, divertida y sin barreras.

Un plan perfecto para familias que buscan algo más que ocio: una experiencia compartida.

¿Qué os gustaría que se lleven los niños después de ver la obra?

Un recuerdo para siempre, y que se vayan con muchas ganas de volver y ver más teatro. Y también una sonrisa para toda la semana y todos los besos de sus padres.

¿Creéis que el teatro infantil tiene un papel importante en el desarrollo de los más pequeños?

Sin duda. La vivencia de una historia en directo, con personajes que reaccionan a lo que los espectadores hacen o dicen es una experiencia de vida: hacerse oír, formar parte de algo mágico, estar en un grupo, escuchar, opinar, participar…

¿Merece la pena?

Si la pregunta es si funciona con niños pequeños, la respuesta es clara: sí.

Pero más allá de eso, es un espectáculo que demuestra que el teatro infantil puede ser dinámico, participativo y emocional al mismo tiempo.

¿Qué puede haber mejor que disfrutar con tus hijos de una historia sana, divertida y que no te deja aburrirte un solo segundo?

Y cuando sales con un niño que sigue cantando y hablando de lo que ha visto, sabes que algo ha hecho bien.

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