Greenpeace advierte que la guerra multiplica los riesgos de la energía nuclear en el 40º aniversario de Chernóbil

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Andrey Allakhverdov, responsable de comunicaciones de Greenpeace Europa Central y del Este, ante el sarcófago de la central de Chernóbil

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En el marco de una fecha que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad, la organización ambiental Greenpeace ha lanzado una severa advertencia sobre el panorama global actual. Este domingo, coincidiendo con el 40º aniversario del accidente de Chernóbil (Ucrania), la ONG apuntó que la actual inestabilidad internacional y la guerra en Irán “agrava los riesgos persistentes de la energía nuclear”.

La catástrofe de Chernóbil, ocurrida el 26 de abril de 1986, extendió una nube de contaminación radiactiva por toda Europa, dejando una cicatriz indeleble en el continente. Para Greenpeace, los peligros que quedaron al descubierto hace cuatro décadas no han desaparecido, sino que han evolucionado de forma peligrosa en un mundo definido por las tensiones geopolíticas masivas y fenómenos meteorológicos extremos cada vez más violentos. Según la organización, la vulnerabilidad de este modelo es hoy más evidente que nunca.

El calendario de cierre y el futuro de la energía nuclear

En nuestro país, el debate sobre el modelo energético vuelve a cobrar fuerza. Greenpeace ha recordado de forma explícita al Gobierno español la necesidad imperiosa de cumplir el calendario de cierre pactado, apostando por un sistema 100% renovable. Bajo esta premisa, la organización sostiene que la energía nuclear no tiene cabida en un futuro que busca la resiliencia y la seguridad ciudadana.

El cronograma actual marca que la central de Almaraz (Cáceres) será, en 2027, la primera de los siete cierres programados en territorio nacional. Si el acuerdo entre el Ejecutivo y las compañías eléctricas se mantiene firme, España podría alcanzar el año 2035 con un sistema eléctrico completamente libre de generación basada en la energía nuclear. Para los ecologistas, este paso es fundamental para evitar las "prórrogas trampa" que la industria intenta negociar para prolongar la vida útil de reactores envejecidos.

Lecciones de Ucrania: Las centrales como armas de guerra

La invasión rusa de Ucrania ha situado los riesgos de la energía nuclear en el “punto de mira” de la comunidad internacional. Por primera vez en la historia, centrales operativas en zonas de conflicto se han convertido en blancos de ataques o en herramientas de chantaje político. Polina Kolodiazhna, responsable de campañas de Greenpeace Ucrania, recalca que Rusia ha demostrado cómo estas instalaciones pueden utilizarse como herramientas militares, elevando el riesgo a niveles sin precedentes.

“Las centrales conllevan riesgos inherentes y esos riesgos se están agravando”, señala Kolodiazhna. En este contexto, Francisco del Pozo, responsable de la campaña de energía de Greenpeace, añade que priorizar un modelo renovable y descentralizado es la única vía para reducir la vulnerabilidad. Según Del Pozo, alargar la vida de los viejos reactores es una distracción cara y peligrosa que resta recursos esenciales a la transición ecológica.

El nuevo informe sobre el sarcófago de Chernóbil

La preocupación no es solo teórica. Greenpeace Ucrania ha publicado recientemente un estudio detallado sobre el impacto del ataque con drones perpetrado en febrero de 2025 contra el Nuevo Confinamiento Seguro (NSC) de Chernóbil. Este sarcófago gigante, diseñado para confinar el polvo radiactivo, sufrió daños críticos tras el impacto de un proyectil ruso, lo que ha generado una situación de emergencia técnica en la zona de exclusión.

El estudio revela que el dron perforó un agujero en la estructura, permitiendo la salida de aire radiactivo sin filtrar a la atmósfera. Además, el incendio resultante dañó sistemas vitales de mantenimiento y control de humedad. Las reparaciones, estimadas en 412 millones de euros, son técnicamente imposibles de realizar mientras persista el conflicto bélico. La mayor amenaza ahora es un posible desplome del sarcófago exterior sobre el original, lo que provocaría una nueva dispersión masiva de partículas nocivas.

Un futuro libre de los riesgos de la energía nuclear

Tras 40 años, el legado de Chernóbil sigue pesando sobre la seguridad europea. El experto Shaun Burnie subraya que el sarcófago interior ha superado en décadas su vida útil prevista, convirtiéndolo en una estructura extremadamente frágil ante cualquier ataque externo. La situación actual en Ucrania y las tensiones en Oriente Medio refuerzan la tesis de que la energía nuclear representa una amenaza latente que se magnifica en tiempos de crisis.

En definitiva, este aniversario sirve como un recordatorio urgente de que la seguridad energética no solo depende de la capacidad de generación, sino de la estabilidad intrínseca de la fuente elegida.

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