Bioparc Valencia celebra el nacimiento de un cerdo hormiguero, uno de los animales más extraños del planeta

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El cerdo hormiguero recién nacido con su mamá

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Bioparc Valencia ha vuelto a ser escenario de una noticia entrañable. La familia de animales del parque se amplía con la llegada de una cría de cerdo hormiguero, también conocido como oricteropo africano (Orycteropus afer), una de las especies más curiosas y difíciles de observar en la naturaleza actual. Su aspecto ha despertado el asombro de visitantes y cuidadores por igual, y no es para menos: su anatomía parece diseñada por la imaginación, mezcla de rasgos que evocan a diferentes animales.

El nacimiento se produjo el pasado miércoles en las instalaciones del parque. La cría, que pesó poco más de kilo y medio, permanece bajo el cuidado constante de su madre. Es una etapa clave para su supervivencia, ya que la lactancia y el contacto directo con ella son fundamentales durante las primeras semanas de vida.

De momento, ambos permanecen en un espacio cerrado al público. No es una medida de exclusión, sino una forma de garantizar su bienestar y reducir cualquier posible fuente de estrés. El equipo de cuidado animal de Bioparc Valencia supervisa de cerca cada avance, asegurando que el pequeño crezca fuerte y saludable. Los responsables del parque han confirmado que la evolución del recién nacido es favorable y que, cuando llegue el momento, podrá comenzar a explorar junto a los demás ejemplares.

Cerdo hormiguero: el animal que parece hecho de retazos

El cerdo hormiguero ha recibido el sobrenombre popular de “animal Frankenstein”, y no por casualidad. Su aspecto parece ensamblado a partir de partes de distintas criaturas. Al igual que el personaje creado por Mary Shelley en su célebre novela, este mamífero parece desafiar las leyes de la naturaleza con su sorprendente mezcla de rasgos.

Su cuerpo, robusto y de tonos rosados o pardos, recuerda al de un cerdo, mientras que el hocico alargado termina en dos orificios que le permiten olfatear insectos bajo tierra. De su cabeza emergen unas orejas largas, parecidas a las de los conejos, que le otorgan una audición aguda, esencial para sobrevivir durante la noche, su momento de mayor actividad.

Si hay algo que distingue al cerdo hormiguero, además de su aspecto, es su increíble fuerza. Sus patas terminan en unas garras grandes y poderosas, dignas de un dinosaurio. Con ellas puede perforar la tierra para abrir cuevas o destrozar los termiteros donde se esconde su alimento favorito. Para tener una idea, los cuidadores aseguran que puede excavar con la misma potencia que tres personas juntas.

Su gruesa cola recuerda a la del canguro y actúa como contrapeso cuando cava. La lengua, en cambio, se asemeja a la de un oso hormiguero: delgada, extensible y pegajosa, de hasta treinta centímetros de longitud. Gracias a ella, puede capturar cientos de termitas y hormigas en cuestión de minutos. Su dentadura también tiene una estructura única, sin esmalte, adaptada a una dieta basada exclusivamente en insectos.

El oricteropo o cerdo hormiguero no solo destaca por su apariencia, sino también por su linaje. Es la única especie viva de la orden Tubulidentata, lo que la convierte en un testimonio viviente de la evolución. Sus antepasados poblaron África hace millones de años, y hoy sus poblaciones naturales se limitan a regiones del África subsahariana. Por eso, cada nacimiento en cautividad se considera un pequeño triunfo para la conservación de la especie.

La vida bajo tierra en Bioparc

En Bioparc Valencia, la nueva cría de cerdo hormiguero comparte hábitat con su madre y un macho adulto. En conjunto, los tres habitan un recinto diseñado para reproducir al detalle su entorno natural. Se trata de un espacio subterráneo con túneles y madrigueras de gran tamaño, que permite observar el comportamiento de estos animales en condiciones similares a las de su vida silvestre.

El parque confía en que este nacimiento contribuya no solo a la continuidad de la especie, sino también a sensibilizar a los visitantes sobre la importancia de preservar a los animales más singulares del planeta. De momento, el pequeño cerdo hormiguero sigue creciendo lejos de las miradas del público, pero su llegada ya se celebra como una muestra más del compromiso de Bioparc Valencia con la biodiversidad.

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