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Un tercio de los niños españoles de entre 5 y 6 años tiene caries en sus dientes temporales. Pero el dato más alarmante no es solo la prevalencia, sino que el 80 % de esas lesiones permanecen sin tratar. Así lo advirtió María Núñez, presidenta del Colegio de Dentistas de Lugo, durante la presentación del Libro Blanco “La salud bucodental en España: análisis de un cuarto de siglo (2000-2025)”, un estudio elaborado por el Consejo General de Dentistas y presentado este jueves.
Según Núñez, la cifra de menores afectados “no ha cambiado en los últimos 25 años”, lo que demuestra que la salud bucodental infantil “apenas ha mejorado desde el año 2000”. La desigualdad también juega un papel importante: los niños de familias con bajo nivel socioeconómico duplican la prevalencia de caries respecto a los de clases acomodadas.
25 años de evolución: avances desiguales y retos pendientes en la salud bucodental
El acto de presentación, celebrado en el marco del Consejo General de Dentistas, incluyó la proyección de un vídeo que repasó la evolución de la salud bucodental en España desde el año 2000, seguido de un coloquio entre Núñez y el presidente del Consejo, Óscar Castro.
Ambos coincidieron en que los avances logrados en este cuarto de siglo han sido irregulares. Mientras algunos grupos de población muestran mejoras claras, otros permanecen prácticamente igual o incluso más vulnerables. En palabras de Castro, “la falta de atención a la salud bucal en la infancia tiene consecuencias a largo plazo, ya que las caries en los dientes temporales aumentan el riesgo de sufrirlas más adelante en la dentición permanente”.
A esto se suma la escasa atención restauradora en dientes de leche. En España, el tratamiento de las caries temporales sigue siendo mínimo, en parte por la falta de recursos y por el desconocimiento de muchos progenitores. Aunque el Plan de Ampliación de la Cartera de Servicios en Salud Bucodental introdujo medidas preventivas desde el primer año de vida, los recursos disponibles “difícilmente podrán alcanzar a toda la población”, lamentó Núñez.
Adolescentes: menos caries, pero nuevas alertas
El panorama es algo más alentador entre los adolescentes de 12 a 15 años, donde la prevalencia de caries se ha reducido un 35 % en el último cuarto de siglo. El número medio de dientes afectados prácticamente se ha reducido a la mitad, y los tratamientos restauradores han pasado del 53 % al 70 %. Sin embargo, Castro advirtió que “uno de cada dos adolescentes presenta gingivitis o sarro”, un dato que refleja que la prevención mejora parcialmente pero sigue incompleta.
El presidente del Consejo destacó además lo que denominó “efecto código postal”. Dependiendo de la comunidad autónoma, el acceso a los programas públicos de atención dental infantil (PADIs) varía notablemente: mientras en el País Vasco y Navarra la participación alcanza el 70‑75 %, en otras regiones apenas llega al 30 %.
Adultos y mayores: avances y desafíos persistentes
En adultos jóvenes y de mediana edad, la caries continúa siendo “prácticamente universal”. No obstante, el número medio de dientes afectados ronda los siete por persona, y las restauraciones han aumentado del 49 % al 66 %. Aun así, tres de cada diez adultos presentan periodontitis moderada o severa, lo que pone de manifiesto la necesidad de intensificar las medidas preventivas.
Castro recordó que la generación actual de 35 a 44 años fue la primera en beneficiarse de programas preventivos y asistenciales de salud bucodental en España. Gracias a ello, su educación en higiene oral es mejor que la de generaciones anteriores. Pero, pese al progreso, aún persiste una elevada carga de enfermedad no tratada.
En el caso de los adultos mayores, el panorama ha cambiado de forma más profunda. El edentulismo, que es la pérdida total de piezas dentales, se ha reducido de forma drástica: del 24 % al 7 % en los últimos 25 años. Núñez lo calificó como un “avance histórico”. Sin embargo, el 75 % de las caries en este grupo sigue sin tratar, y seis de cada diez mayores padecen periodontitis moderada o severa.
Desigualdad y falta de recursos: las grandes brechas
Tanto Núñez como Castro coincidieron en que el nivel socioeconómico de una persona es el mayor factor determinante del estado de su salud bucodental. Los datos reflejan que quienes tienen menos recursos presentan una salud oral mucho más deteriorada y, en el caso de los mayores, una menor probabilidad de conservar una dentición funcional.
Por este motivo, el presidente del Consejo criticó la escasa financiación destinada a la población de mayor edad dentro del Plan de Ampliación de la Cartera de Servicios: solo “el 10 % de los 68 millones de euros”, menos de 7 millones, se destinan a un colectivo que suma entre nueve y diez millones de personas. “Es absolutamente insuficiente”, denunció.
A esto se suma la falta de personal: apenas 1.400 dentistas trabajan actualmente en el sector público, una cifra que Castro considera “claramente insuficiente” para atender las necesidades de la población. Los 68 millones de euros anuales de financiación “están muy lejos de ser suficientes para cumplir los objetivos de salud bucodental marcados en el plan”, concluyó.
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