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En apenas dos semanas, la desigualdad climática vuelve a quedar al descubierto. El 1% más rico de España ha consumido ya la parte de emisiones que le correspondería para todo 2026 si se repartiera de forma equitativa el esfuerzo necesario para frenar el calentamiento global y cumplir el objetivo de no superar los 1,5 grados de aumento de la temperatura media del planeta.
La cantidad de CO2 en España disminuye y traspasa fronteras
El comienzo de 2026 ha vuelto a poner el foco en la desigualdad climática. En solo 16 días, el 1 % de las personas con mayores ingresos en España ha consumido la cantidad máxima de CO2 que le correspondería emitir a lo largo de todo el año. Este cálculo parte de un reparto equitativo del esfuerzo necesario para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados, el umbral fijado por la comunidad internacional para evitar los peores impactos del calentamiento del planeta.
La situación española no es una excepción. Un análisis reciente de Oxfam Intermón muestra que el 1 % más rico del mundo agotó su presupuesto anual de CO2 el pasado 10 de enero. Este dato evidencia que el consumo excesivo de recursos por parte de una minoría acomodada es un fenómeno global, estrechamente vinculado a los actuales modelos de producción, transporte y consumo de lujo.
En los niveles más altos de riqueza, el desequilibrio es aún mayor. El 0,1 % más rico del planeta rebasó su límite anual de CO2 el 3 de enero, apenas un día antes que el mismo grupo en España. Oxfam Intermón ha denominado esta fecha “Pollutocrat Day” para subrayar la responsabilidad desproporcionada de las grandes fortunas en la aceleración de la crisis climática y en el agotamiento de los recursos naturales.
Una brecha estructural
Lejos de ser un hecho aislado, estos datos reflejan una desigualdad profundamente arraigada. En 2022, una persona perteneciente al 1 % con mayores ingresos generó cerca de quince veces más gases de efecto invernadero que alguien situado en la mitad más pobre de la población. En el caso del 0,1% más rico, la diferencia se disparó hasta multiplicar por 55 el impacto ambiental respecto a quienes tienen menos recursos.
Las consecuencias de este desequilibrio son graves. Según la organización, las emisiones asociadas al CO2 generadas en un solo año por el 1 % más rico podrían provocar hasta 1,3 millones de muertes relacionadas con el calor extremo antes de que acabe el siglo. Además, el sobreconsumo energético acumulado durante décadas amenaza con causar pérdidas económicas de hasta 44 billones de dólares en los países de renta baja y media-baja de aquí a 2050.
El impacto no se limita al consumo directo. El uso intensivo de aviones privados y yates de lujo por parte de personas ultrarricas genera en pocos días una huella climática comparable a la de alguien del 1 % más pobre durante toda su vida. A esto se suma el papel de estas élites como inversoras en sectores altamente contaminantes, cuyas actividades liberan millones de toneladas de CO2 cada año.
Propuestas para el cambio
Para mantener el objetivo de 1,5 grados, Oxfam Intermón estima que el 1% más rico debería reducir su huella asociada al CO2 en un 97 % antes de 2030.
Entre las medidas propuestas figuran una fiscalidad más justa, la eliminación de ayudas a los combustibles fósiles y una redistribución del esfuerzo climático según la responsabilidad y la capacidad económica. Solo así será posible avanzar hacia un modelo más equitativo y sostenible.
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