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“Nos estamos muriendo. Cada día fallecen entre dos y tres pacientes dentro de este hospital”, lamenta Munther Abu Foul, un enfermo de cáncer que permanece inmovilizado por el dolor en una cama del mayor centro sanitario de Gaza. Su voz refleja la angustia de miles de personas que atraviesan una situación similar en toda la Franja, donde el sistema de atención especializada prácticamente ha colapsado y la posibilidad de viajar al extranjero para recibir tratamiento sigue siendo un privilegio inaccesible para muchos. “No puedo levantarme de la cama. Solo queremos una solución: que abran los cruces”, insiste.
Las organizaciones sanitarias locales advierten de una crisis profunda: cerca de 11.000 pacientes están sin acceso a diagnóstico oncológico o a tratamientos especializados contra el cáncer. Entre ellos, unos 4000 enfermos cuentan con referencias médicas para hospitales fuera de Gaza, pero llevan más de dos años esperando permiso para salir y recibir atención adecuada. Esta larga espera agrava enfermedades que podrían tratarse en mejores condiciones.
Pasillos llenos y tratamientos inexistentes contra el cáncer
Una visita al hospital Al-Shifa por parte de Noticias ONU dejó en evidencia la magnitud de la desesperación. El departamento de oncología se encuentra abarrotado, con pacientes ocupando pasillos y salas improvisadas mientras aguardan consultas o terapias contra el cáncer que, en muchos casos, ya no están disponibles. La falta de medicamentos esenciales y de equipos adecuados es constante, y muchos enfermos padecen dolores crónicos que limitan su movilidad y deterioran rápidamente su calidad de vida.
Abu Foul, rodeado de documentos de traslado médico emitidos hace años, explica que su situación refleja la de muchos otros. “La sanidad en Gaza está en ruinas. No hay medicinas ni tratamientos. Cada día mueren dos o tres pacientes aquí”, afirma con voz agotada. Su mensaje es directo: pide ayuda urgente y la apertura de los cruces para aliviar el sufrimiento colectivo. “Todos serán responsables si esto continúa”, añade, mostrando la frustración acumulada tras años de espera.
Muy cerca de su cama, Mohamed Hammou cuida a su madre anciana, también enferma de cáncer. Para él, el dolor no solo es físico sino también emocional: las familias se ven obligadas a presenciar el deterioro progresivo de sus seres queridos sin poder ofrecer soluciones reales. “Vemos a pacientes muriendo sin tratamiento ni instalaciones que puedan ayudarlos a recuperarse”, asegura. Desde su perspectiva, la situación requiere la atención inmediata de la comunidad internacional. Hace un llamado a países islámicos, árabes y a toda la comunidad global para que respondan con humanidad ante la crisis sanitaria.
La falta de recursos no solo afecta a quienes llevan tiempo enfermos. Cada día llegan nuevos pacientes diagnosticados, aumentando la presión sobre hospitales que ya trabajan más allá de su capacidad. El personal médico se enfrenta a escasez de medicamentos, equipos limitados y falta de especialistas, lo que complica aún más la atención.
En otra sala del hospital, Raed Abu Warda cuida a su hermano Hamid, cuyo cáncer se ha agravado tras dos años de retrasos en el tratamiento. Lo que inicialmente era una enfermedad considerada leve se ha convertido en una condición potencialmente mortal. Raed señala una herida abierta bajo la barbilla de su hermano, resultado del avance de la enfermedad. “Ha esperado durante años a que se abriera el cruce para poder salir a tratarse. Su dolor es cada vez mayor”, comenta con impotencia. Para él, observar el sufrimiento diario de su familiar sin poder intervenir resulta devastador.
Este tipo de historias se repite en múltiples salas del hospital. La combinación de demoras prolongadas, escasez de recursos y restricciones de movilidad crea un escenario donde incluso enfermedades tratables pueden convertirse en amenazas graves para la vida.
Evacuaciones insuficientes frente a una necesidad masiva
Con la reapertura parcial del cruce de Rafah, la Organización Mundial de la Salud ha comenzado a apoyar la evacuación de pacientes y sus acompañantes, intentando garantizar un traslado seguro hacia otros países. Sin embargo, la escala del problema supera ampliamente las posibilidades actuales. Más de 18.500 pacientes, incluidos unos 4000 niños, están a la espera de ser evacuados para recibir tratamiento médico fuera de Gaza.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU informó recientemente que el Ministerio de Salud local ha registrado más de 1200 muertes de enfermos que fallecieron mientras esperaban una evacuación médica. Entre quienes siguen en listas de espera críticas, unos 4000 pacientes con cáncer permanecen atrapados entre el cierre de los cruces y un sistema sanitario desbordado.
Para pacientes como Munther Abu Foul, cada día cuenta. Su situación resume el drama de miles de personas que sienten cómo el tiempo se les escapa sin acceso a tratamientos adecuados. “Nos estamos muriendo”, repite una y otra vez. A pesar del dolor y la incertidumbre, su mensaje final se centra en una esperanza sencilla: encontrar una manera de vivir y recibir la atención médica necesaria antes de que sea demasiado tarde.
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