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España ha dado un paso relevante en el análisis de la discriminación por edad al convertirse en el primer país de la Unión Europea que valida la Escala del Edadismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este instrumento permite medir de manera rigurosa cómo se manifiestan los estereotipos, prejuicios y prácticas discriminatorias vinculadas a la edad.
El avance ha quedado recogido en el informe “El edadismo en España. Análisis de impacto según la Escala del Edadismo de la Organización Mundial de la Salud”, presentado este martes por la Fundación HelpAge International España a través de su Observatorio del Edadismo. El estudio se ha elaborado en colaboración con la OMS y la Universidad de Edimburgo, y ha contado con financiación del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso).
Según la entidad promotora, el trabajo supone un hito en la investigación europea sobre discriminación por edad, ya que por primera vez se obtiene una medición estandarizada y basada en evidencia científica sobre el edadismo en el contexto español.
La Escala del Edadismo es una herramienta para medir la discriminación por edad
La Escala del Edadismo desarrollada por la OMS se diseñó para analizar de forma sistemática cómo las personas experimentan actitudes negativas relacionadas con su edad. El instrumento permite evaluar tres dimensiones principales del fenómeno: los estereotipos, los prejuicios y la discriminación.
Además, el estudio analiza cómo estas manifestaciones aparecen en tres niveles distintos. Por un lado, el edadismo autoinfligido, que ocurre cuando las propias personas interiorizan estereotipos negativos sobre el envejecimiento. Por otro, el edadismo interpersonal, que se produce en las relaciones con otras personas. Finalmente, el edadismo institucional, vinculado a normas, políticas públicas o estructuras sociales que pueden generar trato desigual hacia la población mayor.
Antes de su aplicación en España, esta Escala del Edadismo ya había sido validada en otros países como Moldavia, Libia, Líbano y Colombia por la red internacional HelpAge International.
El edadismo institucional, la forma más denunciada
Entre las principales conclusiones del informe destaca que el edadismo institucional es la forma de discriminación más señalada por las personas mayores en España. En particular, los participantes identifican situaciones relacionadas con políticas sanitarias o servicios sociales como espacios donde se perciben prácticas o enfoques que no siempre tienen en cuenta la diversidad de este grupo de población.
El estudio apunta que muchas normativas o políticas públicas, especialmente en ámbitos como la sanidad, las pensiones, la vivienda o la atención social, tienden a tratar a las personas mayores como si fueran un colectivo homogéneo. Esta generalización puede invisibilizar las diferencias individuales y limitar la respuesta a sus necesidades reales.
El informe también señala el papel de los medios de comunicación en la construcción de la imagen social del envejecimiento. Con frecuencia, según el análisis, las personas mayores aparecen representadas como frágiles, dependientes o aisladas, una visión que deja en segundo plano su diversidad, su participación activa en la sociedad y sus aportaciones.
Otra de las conclusiones relevantes del estudio es la relación entre la discriminación por edad y distintos indicadores de bienestar. Los resultados muestran que las personas que experimentan mayor edadismo presentan peores niveles de salud física y psicológica.
Asimismo, estas personas tienden a manifestar mayores niveles de soledad y una menor satisfacción con su vida. Esta asociación lleva a los investigadores a considerar que el edadismo no solo es un problema social, sino también una cuestión que puede tener consecuencias sanitarias.
Desde esta perspectiva, el informe advierte de que en la Escala del Edadismo debería abordarse también como un problema de salud pública, dado su impacto en el bienestar emocional, clínico y social de las personas mayores.
Un fenómeno que atraviesa distintos contextos
Aunque el estudio detecta que, en general, los niveles de la Escala del Edadismo que experimentan las personas mayores en España se sitúan entre bajos y moderados, subraya que la discriminación por edad sigue presente. En particular, se manifiesta con mayor intensidad en ámbitos institucionales y estructurales.
Los investigadores destacan además que el fenómeno no se limita a situaciones aisladas ni a un grupo social concreto. Por el contrario, atraviesa diferentes clases sociales y contextos, lo que evidencia que se trata de una cuestión estructural que afecta de diversas formas a la población mayor.
El análisis también revela que ciertos grupos experimentan más episodios de discriminación por edad. Entre ellos se encuentran las personas en etapas más avanzadas de la vejez, quienes tienen alguna discapacidad, aquellas con menor nivel socioeconómico o quienes no tienen pareja.
Educación y percepción positiva del envejecimiento
El informe identifica también algunos factores que pueden actuar como protección frente al edadismo. Uno de ellos es el nivel educativo. Según los resultados, las personas con mayor formación tienden a presentar menores niveles en la Escala del Edadismo autoinfligido, es decir, interiorizan menos los estereotipos negativos asociados a la edad.
Además, el estudio recoge que muchas personas mayores mantienen una visión positiva de su propio proceso de envejecimiento. A pesar de las barreras o prejuicios existentes, expresan orgullo por su trayectoria vital, sus experiencias y sus logros.
Esta percepción positiva refuerza la idea de que el envejecimiento no debe entenderse únicamente como una etapa de dependencia o declive, sino también como un periodo que puede estar marcado por la autonomía, la participación social y el sentido vital.
Retos y propuestas para combatir el edadismo
A partir de los resultados obtenidos, el Observatorio del Edadismo de HelpAge International España plantea varias líneas de actuación para reducir la discriminación por edad en la sociedad.
Entre ellas, destaca la necesidad de promover representaciones más positivas y diversas del envejecimiento en los medios de comunicación. También considera fundamental revisar leyes y políticas públicas para detectar y eliminar posibles sesgos basados en la edad.
Otras propuestas incluyen el impulso de modelos de cuidados comunitarios y el fortalecimiento de la educación a lo largo de la vida. Estas medidas, según la organización, pueden contribuir a transformar la percepción social del envejecimiento y a construir una sociedad más inclusiva para todas las edades.
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