Miguel Terol perdió la vista en 2018 por una neuropatía óptica isquémica. Años después, participó en un ensayo experimental de la Universidad Miguel Hernández basado en un implante cerebral para estimular la corteza visual.
Un revolucionario avance científico permite a una mujer con parálisis severa comunicarse a través de un avatar digital que traduce sus señales cerebrales en texto y voz, abriendo una nueva esperanza para personas sin habla.