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“La escalada del conflicto en Oriente Próximo está generando riesgos inmediatos para la infancia más allá de las fronteras. En estos momentos, en Afganistán, hay familias llegando desde Irán al paso fronterizo de Islam Qala y a otros cruces, muchas angustiadas tras un viaje inesperado y sin saber qué les espera al regresar a su país. Para UNICEF, la preocupación central es clara: qué significa esta situación para los niños y niñas.
Ya estamos viendo a demasiadas madres llegar a los centros de recepción con sus hijos e hijas, exhaustas, desbordadas y necesitando apoyo inmediato. Si las llegadas aumentan como se prevé, también crecerán los riesgos a los que se enfrenta la infancia.
Alrededor de tres millones de afganos regresan a Afganistán
Este patrón no es nuevo y la causa suele ser la misma: la violencia y el miedo. Solo en 2025, cerca de tres millones de afganos regresaron a Afganistán desde países vecinos, principalmente desde Irán y Pakistán, y alrededor del 60 % eran familias con niños y niñas.
Hoy he escuchado directamente a personas que acababan de cruzar la frontera y que describían viajes casi imposibles, llenos de incertidumbre sobre lo que les espera. Muchas necesitan atención médica urgente y se encuentran desorientadas, buscando información básica sobre qué hacer ahora con sus vidas.
No puedo insistir lo suficiente en este punto. Los niños y niñas requieren una atención especial, especialmente quienes llegan solos. Su interés superior debe ser una prioridad y se les debe proporcionar el apoyo adecuado, incluidos los esfuerzos para localizar y reunificar a las familias cuando sea necesario. De lo contrario, quedarán expuestos a graves riesgos de protección, como secuestro o violencia.
En el momento de mayor número de retornos el año pasado, UNICEF apoyó a más de 8.000 niños y niñas no acompañados o separados de sus familias procedentes de Irán y Pakistán.
Servicios esenciales para niños
Junto con ACNUR y otros aliados humanitarios, estamos trabajando para garantizar que los servicios esenciales para los niños, niñas y sus familias puedan mantenerse y, si es necesario, ampliarse rápidamente. Esto incluye preparativos para la detección de la desnutrición, acceso a agua segura, vacunación, atención primaria de salud y servicios de protección infantil en los pasos fronterizos, los centros de recepción y las zonas de retorno.
Pero el desafío no termina en la frontera. Las familias que regresan a través de Islam Qala continuarán hacia comunidades donde los servicios básicos ya están bajo presión. Cualquier aumento significativo de retornos supondría una presión adicional sobre los servicios de salud, nutrición, agua y protección infantil de los que dependen los niños, niñas y sus familias.
Todo esto ocurre en un momento en que Afganistán ya afronta múltiples crisis superpuestas, con 11 millones de niños y niñas que necesitan apoyo humanitario. Para las familias que regresan con recursos muy limitados, el desplazamiento y la incertidumbre pueden aumentar rápidamente el riesgo de desnutrición y problemas de salud, especialmente entre los niños más pequeños y entre las mujeres embarazadas y lactantes.
Sin embargo, la situación geopolítica está provocando importantes interrupciones en las cadenas de suministro. Esto significa que la prestación de servicios básicos se ve obstaculizada por retrasos; por ejemplo, los niños y niñas con desnutrición no recibirán a tiempo los alimentos terapéuticos que pueden salvar sus vidas.
Presiones que no paran de crecer
Al mismo tiempo, la situación en la frontera entre Afganistán y Pakistán está aumentando las presiones humanitarias existentes. Cerca de 164.000 personas están desplazadas internamente en las provincias afectadas, entre ellas 30.000 supervivientes de los terremotos del año pasado que se han visto desplazadas por segunda vez. Las interrupciones en las zonas fronterizas están ejerciendo una presión adicional sobre sistemas ya frágiles y complicando el entorno operativo en un momento de creciente necesidad.
Una acción temprana en Afganistán será esencial para garantizar que, si aumentan los retornos, los niños, niñas y sus familias puedan acceder a apoyo oportuno y a servicios esenciales.
El Plan de Respuesta Humanitaria para Afganistán está insuficientemente financiado (actualmente solo cuenta con un 10% de financiación y el llamamiento de Acción Humanitaria para la Infancia de UNICEF con un 42%). Para la respuesta inmediata, apelamos a todos los aliados -sector privado, donantes, socios, etc.- para que apoyen el envío urgente por vía aérea de suministros esenciales de nutrición, salud, agua, saneamiento e higiene para los niños, niñas y sus familias.
Nuestro mensaje es claro: los niños y niñas deben ser protegidos y apoyados en cada etapa, especialmente cuando más nos necesitan. Junto con nuestros aliados, UNICEF está preparado para apoyar a la infancia y a sus familias y ampliar la respuesta si fuera necesario”.
Nota de Prensa UNICEF.
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