Los bosques europeos sufrirán un 20% más de daños por incendios, tormentas y plagas a finales de siglo

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Una parte de un bosque polaco

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Los bosques europeos se enfrentan a un futuro desafiante. Un nuevo estudio científico internacional advierte que los daños provocados por incendios forestales, tormentas y plagas de insectos aumentarán cerca de un 20 % hacia finales de este siglo, incluso en el escenario más optimista, donde la temperatura global solo ascienda dos grados respecto a la era preindustrial.

La investigación, publicada en la revista Science, ha sido elaborada por un equipo de 43 investigadores de 12 países, entre ellos España, Alemania, Francia, Austria y Finlandia, y apunta a un panorama preocupante: ni siquiera el cumplimiento del Acuerdo de París bastará para evitar un deterioro creciente de los ecosistemas forestales del continente.

El equipo científico se basó en imágenes de alta resolución del satélite Landsat para desarrollar modelos de aprendizaje profundo capaces de reproducir la interacción entre el crecimiento de los bosques y las perturbaciones derivadas del cambio climático.

Entre los autores destacan los investigadores Jordi García-Gonzalo, José Ramón González Olabarría e Irina Cristal, del Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) y, en el caso de Cristal, también de la Universidad de Girona. Su trabajo ha contribuido a modelar cómo distintos escenarios de emisiones afectan a la salud y extensión de los bosques europeos.

Un aumento constante de las perturbaciones en los bosques europeos

Durante las últimas décadas (1986–2020), los bosques europeos ya experimentaron niveles de daño sin precedentes, con unas 180.000 hectáreas afectadas anualmente. Sin embargo, los modelos del nuevo estudio proyectan un futuro aún más complejo: incluso limitando el calentamiento global a los dos grados, la superficie con alteraciones anuales podría crecer hasta 216.000 hectáreas al año antes de 2100.

Y el panorama empeora si la humanidad continúa dependiendo de los combustibles fósiles. En ese caso, las áreas forestales dañadas cada año podrían duplicarse, rozando 370.000 hectáreas, lo que transformaría radicalmente los paisajes y la biodiversidad del continente.

Los bosques europeos no solo son pulmones verdes, sino también aliados clave en la lucha contra el cambio climático, al capturar y almacenar grandes cantidades de carbono. Pero tal como advierte Christopher Reyer, investigador del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto Climático (Alemania) y coautor del trabajo, “en el futuro, es probable que los bosques de Europa absorban menos carbono”.

Esto implica un efecto en cadena: si los árboles retienen menos CO2, o incluso comienzan a liberar más del que absorben, la presión recae sobre otros sectores como el transporte o la agricultura, que deberán redoblar esfuerzos para reducir sus emisiones. Según Reyer, la gestión forestal del futuro no puede centrarse solo en la productividad, sino en crear bosques más resilientes y diversos.

Los investigadores simularon el comportamiento de los bosques europeos bajo tres escenarios climáticos distintos: uno de mitigación fuerte, uno intermedio y otro de altas emisiones. En todos los casos, la tendencia fue la misma: más incendios, más tormentas intensas y mayor mortalidad de árboles.

La diferencia radica en la magnitud del problema. En los escenarios con altas emisiones, los daños se disparan en la segunda mitad del siglo XXI, alcanzando niveles nunca vistos en los registros históricos.

El sur y occidente de Europa, los más vulnerables

El informe también revela una clara desigualdad geográfica. Los bosques del sur y del oeste de Europa serán los más castigados, con aumentos significativos en la frecuencia e intensidad de las perturbaciones. España, Portugal, Italia y partes de Francia concentrarían los impactos más notorios, en particular por la combinación de temperaturas extremas y sequías prolongadas.

El norte del continente, en cambio, sufrirá una transformación más gradual, aunque no exenta de nuevos focos de perturbación. En regiones como Escandinavia o el norte de Alemania, podrían surgir plagas o incendios en zonas donde históricamente eran raros.

Incendios y plagas: doble amenaza para los bosques europeos

Los incendios forestales seguirán siendo la principal causa de mortalidad inducida por perturbaciones, sobre todo en las regiones mediterráneas, más secas y calurosas. El fuego, cada vez más imprevisible y difícil de controlar, amenaza no solo la masa forestal sino también los suelos y los hábitats que sostienen miles de especies.

A ello se suman las plagas de insectos, que avanzan rápidamente por el calor y la falta de humedad. En Europa central, el gorgojo del pino se perfila como uno de los enemigos más peligrosos: su ciclo de vida se acelera con las altas temperaturas, debilitando aún más a los árboles estresados por la sequía.

El mensaje de los autores es claro: la gestión forestal europea debe adaptarse con rapidez. Reforestar no basta; es necesario planificar bosques que resistan el clima del futuro, con especies más diversas, menos propensas al fuego y más resistentes a las plagas.

Este estudio, el más amplio de su tipo hasta la fecha, subraya que los bosques europeos son espejos del cambio climático. Lo que ocurra entre sus raíces y copas será un reflejo directo de cómo el continente logre, o no, mitigar el calentamiento global y adaptarse a sus impactos.

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