La desinformación es información falsa creada intencionadamente para engañar y manipular a las personas. Se utiliza para generar desconfianza, miedo o odio. Aunque no es ilegal, puede causar daño a la sociedad.
Detectar una mentira es complicado. Al mentir, el cerebro se esfuerza por inventar una historia, lo que puede causar nerviosismo, errores en el discurso y falta de emoción genuina.
La desinformación se ha intensificado en la era digital, propagándose con rapidez gracias a redes sociales y algoritmos que priorizan contenidos impactantes.