El declive silencioso de las aves en España

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
En primavera las aves en España desaparecen

Lectura fácil

Casi la mitad de las especies de avifauna que habitan España está perdiendo población, especialmente durante la primavera. El dato, preocupante por su dimensión y persistencia, procede del informe Estado de las Aves en España 2024, elaborado por SEO/BirdLife.

El estudio, difundido recientemente, traza una radiografía exhaustiva del estado de conservación de la avifauna española a partir de los programas de seguimiento y censos más actualizados. En sus conclusiones, el documento advierte que el 43 % de las especies muestra un declive en primavera con respecto a 1998, mientras que en invierno la reducción afecta al 32 %, unas cifras que confirman una tendencia regresiva en buena parte del territorio nacional.

Detrás de estos datos se encuentra una enorme labor colectiva. Los programas Sacre (primavera), Sacin (invierno) y Noctua (avifauna nocturna), basados en la ciencia ciudadana, permiten estudiar la evolución de las poblaciones desde finales de los años 90. Su trabajo conjunto, complementado por las iniciativas PaserMigra, la revisión de las Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (IBA) y la actualización del Libro Rojo de las Aves de España, aporta una de las bases de datos más sólidas de Europa sobre biodiversidad aviar.

El informe señala que las especies nocturnas son las más afectadas, con más de la mitad de sus especies en retroceso y ninguna mostrando incremento. Esta tendencia negativa, común en distintos hábitats, constituye uno de los principales indicadores del deterioro ambiental.

Cambios estacionales: una primavera crítica

El contraste entre las estaciones revela matices importantes. En primavera, el 43 % de las especies observadas se encuentra en declive, mientras que un 57 % mantiene poblaciones estables o en aumento. En cambio, durante el invierno las cifras mejoran ligeramente: solo el 32 % de las especies retrocede, frente a un 66 % que se mantiene o mejora su situación.

Sin embargo, el descenso primaveral tiene un significado especial. Es la época de reproducción y cría, cuando realizan un mayor esfuerzo energético y dependen intensamente de los recursos naturales. Por ello, una caída en esta estación refleja dificultades profundas, como la pérdida de hábitat, la escasez de alimento o los cambios en el clima.

El deterioro no afecta solo a aves raras o localizadas. Según SEO/BirdLife, muchas especies abundantes y ampliamente distribuidas presentan tendencias negativas. El gorrión común, una de las más representativas del paisaje urbano y rural, registra un declive moderado tanto en primavera como en invierno tras más de mil muestreos en el primer caso y ochocientos en el segundo.

También el vencejo común, el serín verdecillo y el jilguero europeo muestran descensos sostenidos, lo que sugiere que incluso las especies mejor adaptadas están sufriendo las consecuencias de los cambios ambientales y la transformación del territorio.

Aves agrícolas: las más amenazadas

El análisis por hábitat ofrece una visión más precisa. Las aves de medios agrícolas y arbustivos son las que corren mayor riesgo, especialmente en primavera, cuando la regresión de sus poblaciones resulta más marcada. En invierno algunas especies muestran recuperaciones puntuales, pero la tendencia general continúa siendo negativa.

La intensificación de la agricultura, la reducción de zonas de cultivo tradicional y el uso de pesticidas son algunos de los factores que explican este descenso. Estas especies, ligadas a los campos y pastizales, actúan como indicadores de la salud de los ecosistemas rurales.

Frente a este panorama, los hábitats forestales muestran un comportamiento más positivo. En primavera, las poblaciones de numerosas especies forestales crecen o se mantienen estables, lo que sugiere que los bosques actúan como refugios ante los cambios del entorno. Durante el invierno, sin embargo, la variabilidad aumenta, aunque sin llegar a niveles preocupantes.

En las ciudades, la avifauna urbana destacan por su capacidad de adaptación. Sus poblaciones se mantienen estables o crecen ligeramente en primavera, mientras que en invierno se registran fluctuaciones más notables, aunque sin una tendencia descendente generalizada.

El informe subraya la importancia de la participación ciudadana en la recopilación de datos. La plataforma eBird, por ejemplo, superó los 37 millones de registros en España en 2024, situando al país entre los líderes mundiales en observación y documentación de especies. Esta colaboración masiva permite actualizar información de forma constante y detectar patrones de cambio en tiempo real.

Asimismo, el programa Paser se consolida como una de las series históricas más largas sobre las especies reproductoras. Sus análisis de 2024 muestran un descenso en la productividad, es decir, una menor proporción de especímenes jóvenes en relación con los adultos. Este indicador refleja un ambiente cada vez más exigente y una reducción de las condiciones favorables para la cría.

Un balance que llama a la acción

El Estado de las Aves en España 2024 no se limita a ser un diagnóstico técnico; es también una llamada de atención. La disminución de las poblaciones, sobre todo de especies agrícolas, esteparias, nocturnas y de humedales, advierte sobre un ecosistema en transformación. Mantener y restaurar los hábitats, reducir la presión agrícola y reforzar la investigación se presentan como pasos imprescindibles para revertir la tendencia.

El canto de las aves, que durante generaciones ha acompañado la vida cotidiana en pueblos y ciudades, podría estar apagándose lentamente. Los datos, rigurosos y continuos, dejan claro que aún hay tiempo para actuar, pero también que la respuesta debe ser inmediata y colectiva.

Añadir nuevo comentario