Una nueva colaboración para ayudar a mejorar la atención médica de 10 millones de niños y adolescentes que viven con enfermedades crónicas no transmisibles hasta el próximo año 2025.
Un estudio científico ha dado lugar a un proyecto llamando Baby’s First Years, el cual ha demostrado cómo las altas tasas de pobreza pueden llegar a afectar a los niños en el desarrollo de la actividad cerebral.