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La práctica regular de actividad física podría convertirse en una herramienta relevante para reducir algunos de los efectos adversos de la quimioterapia sobre la fertilidad masculina. Así lo sugiere un estudio preclínico en el que ha participado la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), centrado en analizar cómo el ejercicio influye en el daño testicular provocado por el cisplatino, uno de los fármacos más utilizados en tratamientos contra el cáncer.
El cisplatino es ampliamente empleado en oncología debido a su eficacia frente a distintos tipos de tumores. Sin embargo, su uso no está exento de efectos secundarios, especialmente en el ámbito reproductivo. Entre las consecuencias más destacadas se encuentran el deterioro de la calidad del esperma, alteraciones en su estructura, reducción de hormonas sexuales y daño directo en los testículos. Este conjunto de efectos puede comprometer la fertilidad masculina, un aspecto cada vez más relevante en pacientes jóvenes que superan la enfermedad.
Un modelo experimental para estudiar el impacto del ejercicio en fertilidad masculina
La investigación se llevó a cabo en un modelo animal, concretamente en ratones, y forma parte de una colaboración internacional en la que participaron varios centros académicos y hospitalarios. Entre ellos se encuentran el Laboratorio de Fisiología del Esfuerzo del INEF-UPM, la Universidad de Arak en Irán, incluyendo su Facultad de Ciencias del Deporte y el Research Institute for Applied Studies in Sports Sciences, así como departamentos médicos especializados en radioterapia, física médica y anatomía, además del Hospital Khansari.
El estudio analizó a un total de 24 ejemplares, distribuidos en cuatro grupos, para evaluar los efectos de dos tipos de entrenamiento físico: el ejercicio continuo de intensidad moderada y el entrenamiento interválico de alta intensidad. El objetivo era determinar si estas modalidades podían contrarrestar los efectos negativos del cisplatino sobre el sistema reproductor.
Mejora de la función testicular y del esperma
Los resultados mostraron que ambos tipos de actividad física lograron atenuar los efectos perjudiciales del tratamiento. En concreto, los animales que realizaron ejercicio presentaron una mejor conservación de la función testicular y parámetros espermáticos más favorables en comparación con aquellos que no realizaron actividad física.
El daño asociado al cisplatino está relacionado con procesos como el estrés oxidativo, la inflamación y la muerte celular en el tejido testicular. Además, este fármaco reduce los niveles de hormonas clave como la testosterona, la hormona luteinizante (LH) y la hormona foliculoestimulante (FSH), fundamentales para la producción de esperma. En este contexto, el ejercicio parece actuar como un factor protector frente a estos procesos, salvaguardando la fertilidad masculina.
El papel del entrenamiento de alta intensidad
Aunque ambos tipos de ejercicio resultaron beneficiosos, el entrenamiento interválico de alta intensidad mostró una ligera ventaja en la mejora de los niveles hormonales. Aun así, en términos generales, la actividad física contribuyó a reducir el estrés oxidativo y a incrementar la actividad de enzimas antioxidantes, elementos esenciales para preservar la integridad del tejido reproductivo.
Según explicó el investigador de la UPM Hadi Nobari, estos hallazgos refuerzan la idea de que el ejercicio físico podría utilizarse como una estrategia accesible y no invasiva para proteger la fertilidad masculina durante los tratamientos de quimioterapia. No obstante, el propio equipo insiste en que los resultados se han obtenido en modelos animales, por lo que aún es necesario confirmar su aplicabilidad en humanos.
El trabajo también pone de relieve que el papel del ejercicio en la fertilidad masculina no está completamente definido. La evidencia científica disponible hasta el momento presenta resultados dispares. Mientras algunos estudios apuntan a beneficios del ejercicio moderado sobre las hormonas y la calidad espermática, otros no encuentran efectos significativos o incluso advierten de posibles impactos negativos en el caso de entrenamientos muy intensos.
Precisamente, la comparación entre distintos tipos de ejercicio en el contexto de tratamientos con cisplatino era una de las principales lagunas en la investigación, y este estudio contribuye a avanzar en ese terreno.
Próximos pasos hacia la aplicación clínica
Los investigadores concluyen que, aunque los datos son prometedores, será necesario seguir profundizando en este campo. Futuras investigaciones deberán determinar cuáles son las condiciones óptimas de entrenamiento, tipo, intensidad y duración, para maximizar los beneficios sin generar efectos adversos.
El objetivo final es trasladar estos hallazgos al ámbito clínico, de modo que el ejercicio pueda integrarse como una estrategia complementaria, de bajo coste y sin efectos secundarios relevantes, en los tratamientos oncológicos. De confirmarse su eficacia en humanos, podría representar una vía sencilla para preservar la fertilidad masculina en pacientes sometidos a quimioterapia, mejorando así su calidad de vida a largo plazo.
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