El 50 % de las trabajadoras del hogar y de cuidados reporta haber sufrido racismo en su puesto de trabajo. La intersección entre ser mujer, migrante y trabajadora precarizada crea un escenario de vulnerabilidad extrema.
A partir de noviembre de 2025, la normativa protege a las empleadas del hogar, obligando a empleadores a evaluar riesgos, garantizar seguridad, formación y sancionando incumplimientos con fuertes multas.
El Consejo de Ministros aprobó un decreto que mejora los derechos laborales de las empleadas del hogar, mayormente mujeres, otorgándoles nuevas protecciones.