Logran frenar el glaucoma mediante el uso de un fármaco neuroprotector experimental

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Una mujer nórdica mayor con ojos azules

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Un equipo de investigadores estadounidenses ha marcado un hito en la oftalmología moderna al demostrar que un compuesto en fase de estudio, originalmente diseñado para el ámbito de la neurociencia, es capaz de frenar la progresión del glaucoma y evitar la pérdida de visión. Este hallazgo, basado en el uso de un fármaco cuya seguridad en humanos ya ha sido demostrada en investigaciones previas, supone una esperanza para millones de personas que sufren esta patología, considerada una de las principales causas de ceguera irreversible en el mundo.

El estudio, publicado recientemente en la revista Communications Medicine, no solo identifica una nueva vía terapéutica, sino que propone un cambio de paradigma: pasar de la simple reducción de la presión ocular a la protección directa de las neuronas de la retina. Según los autores del trabajo, un equipo estadounidense de investigadores demostró que un fármaco en proceso de investigación, cuya seguridad en humanos ya ha sido demostrada y se ha utilizado ampliamente en investigación neurocientífica para estudiar el papel del receptor de serotonina, es capaz de frenar la progresión de esta enfermedad ocular y evitar la pérdida de visión.

Un avance histórico contra el glaucoma y la neurodegeneración

El compuesto en cuestión, denominado WAY-100635, no es un desconocido para la comunidad científica. Durante años, fue utilizado ampliamente en investigación neurocientífica para estudiar el papel del receptor de serotonina 5-HT1A en el cerebro. En concreto, se empleó en trabajos sobre trastornos de ansiedad y depresión, así como en estudios relacionados con la memoria, el comportamiento y la regulación emocional. Su uso permitió analizar cómo interviene este sistema en procesos clave del funcionamiento cerebral y comprender mejor los mecanismos biológicos implicados en el estado de ánimo y la respuesta al estrés.

Sin embargo, su aplicación en el ojo es lo que ha causado sorpresa. Este descubrimiento en modelos animales abre la puerta a nuevas estrategias para detener la progresión del glaucoma, identificando este fármaco —ya conocido para tratar dolencias neurológicas pero no aprobado aún para su aplicación clínica— como un candidato ideal para la neuroprotección de la retina.

Restauración del equilibrio metabólico celular

El trabajo, liderado por la oftalmóloga Michelle L. Surma y el investigador Sayanta Dutta, del Eugene and Marilyn Glick Eye Institute de la Universidad de Indiana, junto a un equipo multidisciplinar especializado en retina y neurociencia, profundiza en por qué este fármaco es tan efectivo. El compuesto actúa directamente sobre las células ganglionares de la retina, que son las responsables de transmitir la información visual desde el ojo hasta el cerebro.

El glaucoma provoca un daño progresivo del nervio óptico debido a la pérdida de estas células, algo que ocurre incluso en pacientes que mantienen su presión ocular controlada. El WAY-100635 maleato actúa bloqueando un receptor de serotonina y está formulado para mejorar su estabilidad. Según los investigadores, este fármaco actúa sobre el metabolismo celular y la función mitocondrial, lo que permite reducir el estrés energético de las neuronas y mejorar su supervivencia, restaurando el equilibrio metabólico de la vía visual.

Hacia un nuevo estándar en el tratamiento del glaucoma

Este enfoque supone un cambio relevante respecto a las terapias actuales. Hasta ahora, los tratamientos se centraban casi exclusivamente en reducir la presión intraocular. Sin embargo, tal y como señalan los investigadores en su informe final, actualmente no existen tratamientos aprobados que protejan directamente estas neuronas para preservar la visión frente al glaucoma.

Los resultados en modelos animales fueron contundentes: el tratamiento reduce la muerte celular y preserva la función de la vía visual, manteniendo la agudeza visual y la transmisión de señales. Esto apunta a su potencial para frenar el daño neuronal de forma definitiva. Al ser un fármaco que ya cuenta con datos de seguridad conocidos en humanos por otros contextos de investigación, se espera que el camino hacia los ensayos clínicos sea más corto de lo habitual.

El trabajo plantea así una estrategia de neuroprotección basada en intervenir sobre los mecanismos celulares que conducen a la degeneración, lo que podría permitir no solo ralentizar, sino modificar el curso de enfermedades como el glaucoma y posiblemente otras patologías neurodegenerativas. No obstante, los autores advierten de que serán necesarios ensayos clínicos en humanos para confirmar la eficacia total de esta aproximación y su impacto a largo plazo en la salud ocular.

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