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Hoy en Mozambique, las inundaciones no solo están destruyendo hogares, escuelas, centros de salud y carreteras. Están convirtiendo el agua contaminada, los brotes de enfermedades y la desnutrición en una amenaza mortal para la infancia.
Las lluvias excepcionalmente intensas registradas durante las primeras semanas de enero han generado una emergencia que se agrava rápidamente en amplias zonas del país. El hecho de que Mozambique esté entrando ahora en su temporada anual de ciclones crea el riesgo de una doble crisis, que afectará con mayor dureza a las personas más vulnerables.
Más de 500.000 personas huyen de Mozambique por el temporal
Según datos preliminares del gobierno, más de 513.000 personas se han visto afectadas, más de la mitad de ellas niños y niñas. Más de 50.000 personas se han visto obligadas a huir de sus hogares y se refugian ahora en 62 centros temporales, muchos de ellos saturados.
El acceso a los servicios más básicos —como agua potable, atención sanitaria, nutrición y educación— es incierto o inseguro en la mayoría de las zonas afectadas. En estas condiciones, los niños y niñas afrontan mayores riesgos de enfermedad, interrupciones en su aprendizaje y riesgos de protección, especialmente las niñas y adolescentes.
Las enfermedades transmitidas a través del agua y la desnutrición son una combinación letal. Incluso antes de las recientes inundaciones, casi cuatro de cada diez niños y niñas en Mozambique sufrían desnutrición crónica. La nueva interrupción de los suministros de alimentos, los servicios de salud y de atención a la infancia amenaza ahora con empujar a los más vulnerables a una espiral peligrosa, con riesgos de desnutrición aguda y desnutrición aguda grave, la forma más letal.
Junto con el gobierno y sus aliados, UNICEF está respondiendo con urgencia.
En Gaza, la provincia más afectada, UNICEF trabaja en apoyo al gobierno y junto a sus aliados humanitarios para evaluar las necesidades y comenzar a distribuir suministros esenciales a los niños, niñas y familias más afectados. Al mismo tiempo, estamos trabajando para restablecer los servicios más críticos: acceso a agua segura, saneamiento e higiene, servicios de salud, educación y protección infantil—.
Más al norte, en la provincia de Sofala, UNICEF ha proporcionado suministros de agua, saneamiento e higiene a los cuatro distritos más afectados, lo que ha permitido el tratamiento del agua contaminada a nivel comunitario y doméstico y para al menos 13.000 hogares.
La amenaza para la infancia sigue creciendo
Con las cuencas fluviales por encima de los niveles de alerta en Mozambique, lluvias intensas que continúan en algunas zonas y el inicio de la temporada de ciclones, se espera que el número de niños, niñas y familias afectadas siga aumentando en los próximos días y semanas. Al mismo tiempo, las carreteras y las infraestructuras dañadas están dificultando cada vez más el acceso a las comunidades afectadas.
Mozambique es un país de niños, niñas y jóvenes. Más de 17 millones son menores de 18 años y la edad media es de solo 17 años. Cuando se producen inundaciones, como ha ocurrido repetidamente en los últimos años, los más pequeños son quienes sufren con mayor dureza, tanto en los primeros días de la emergencia como en los meses e incluso años posteriores.
Para los niños y niñas de Mozambique, lo que ocurra en los próximos días determinará no solo cuántos sobrevivirán a esta emergencia, sino cuántos podrán recuperarse, volver a la escuela y reconstruir su futuro.
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