La ciencia demuestra que la música mantiene joven el cerebro en la tercera edad

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
La música y sus beneficios para los adultos

Lectura fácil

Aprender a tocar un instrumento o simplemente escuchar canciones después de los 60 no solo alegra el día: la ciencia confirma que la música puede ayudar a mantener el cerebro activo, mejorar la memoria y reducir el riesgo de deterioro cognitivo en la edad adulta.

La música como aliada del cerebro en la edad adulta

La música nos acompaña a lo largo de toda la vida, pero a partir de los 60 puede convertirse en un aliado inesperado del cerebro. Más allá del placer que nos brinda o de las emociones que despiertan las canciones, investigaciones recientes muestran que tanto escuchar como tocar o aprender melodías nuevas puede favorecer la salud cognitiva en personas mayores. Este efecto va más allá del entretenimiento: interviene directamente en procesos de memoria, atención y aprendizaje.

Un estudio realizado por la Universidad de Sheffield y la Western Sydney University examinó a adultos mayores sin experiencia musical previa que se propusieron aprender un instrumento durante un año completo. Los investigadores analizaron tanto el progreso en las habilidades en la música como los cambios en funciones cognitivas generales.

Los resultados fueron claros: a mayor desarrollo en la interpretación musical, mayores mejoras en memoria, concentración y capacidad de aprendizaje. Además, quienes practicaban la improvisación, creando sus propias melodías, obtuvieron beneficios más notables que quienes seguían estrictamente partituras.

El valor de este tipo de estudios longitudinales radica en que permiten observar efectos sostenidos a lo largo del tiempo. “Nunca es tarde para estimular el cerebro mediante la práctica musical”, afirma la doctora Jennifer MacRitchie, líder del equipo investigador. Esta conclusión refuerza la idea de que la creatividad y el aprendizaje activo contribuyen a mantener la mente ágil, incluso en etapas avanzadas de la vida.

Reducción del riesgo de deterioro cognitivo

La evidencia no se limita a la práctica instrumental. Varios investigadores de la Universidad de Monash analizaron datos de más de 10.000 personas mayores de 70 años y encontraron que quienes escuchaban melodías con regularidad tenían un riesgo menor de desarrollar demencia y deterioro cognitivo. En concreto, la exposición habitual a sonidos armoniosos se asoció con una reducción de hasta el 39 % en la probabilidad de demencia y del 17 % en el deterioro mental leve.

Asimismo, tocar un instrumento demostró un efecto protector adicional, disminuyendo el riesgo en un 35 %. La combinación de escuchar y practicar canciones mostró resultados igualmente positivos, sugiriendo que la estimulación auditiva y motora conjunta fortalece la mente de manera significativa.

Aunque los autores advierten que se trata de asociaciones observacionales, los datos apuntan a que la incorporación de música en la rutina diaria puede formar parte de un estilo de vida cognitivamente saludable.

Activación neuronal y reserva cognitiva

Escuchar e interpretar canciones ayuda a activar diversas áreas del cerebro, involucrando atención, memoria, procesamiento auditivo, coordinación motora y emoción. Esta activación distribuida podría contribuir a la llamada reserva cognitiva, que permite al cerebro compensar los efectos del envejecimiento y mantener su funcionamiento óptimo durante más tiempo.

Incorporar la música en la vida cotidiana de los adultos mayores, ya sea a través de la audición frecuente o del aprendizaje de un instrumento, resulta no solo entretenido, sino también beneficioso para la mente.

Además, la música fomenta la creatividad y el disfrute personal, convirtiéndose en una herramienta accesible para cuidar el cerebro mientras se enriquece la calidad de vida en la tercera edad.

Añadir nuevo comentario