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En Holanda existe un lugar donde la rutina cotidiana se adapta a quienes viven con pérdida de memoria. Hogeweyk, conocido como la “ciudad falsa”, fue diseñado especialmente para personas con demencia senil, permitiéndoles mantener autonomía, seguridad y bienestar en un entorno que simula la vida real. Expertos en neuropsicología destacan que este modelo podría cambiar la manera en que se concibe el cuidado de adultos mayores con deterioro cognitivo.
Hogeweyk: la ciudad donde la memoria tiene su espacio
¿Es posible construir un lugar donde las personas con demencia senil puedan vivir con cierta normalidad, aunque su memoria ya no funcione como antes? Esta pregunta motivó la creación de Hogeweyk, un proyecto pionero en los Países Bajos que ha captado la atención de expertos y familias en todo el mundo. La neuropsicóloga Paola Carmona, con más de 42 mil seguidores en Instagram, explicó en uno de sus videos cómo funciona este innovador modelo de cuidado.
“En Holanda existe un pueblo completamente falso. Todo está diseñado para simular la vida real, desde las calles hasta el dinero. Pero los habitantes lo viven como si fuera auténtico”, comenta Carmona.
Aunque la idea pueda parecer extraña, el propósito es claro: ofrecer seguridad y bienestar a personas con demencia senil en un entorno adaptado a sus capacidades cognitivas y emocionales.
Una ciudad diseñada para la vida diaria
Hogeweyk no es un hospital ni un geriátrico convencional. Es una ciudad en miniatura que incluye tiendas, cafeterías, restaurantes, teatros y hasta un pequeño casino. Los residentes pueden continuar con actividades cotidianas como pasear por las calles, tomar un café o hacer compras, sin la presión de un entorno hospitalario.
Todo el personal está formado en salud mental y en el acompañamiento de adultos mayores con deterioro cognitivo. Su función no es solo cuidar, sino crear un entorno donde los habitantes puedan mantener su rutina, sentirse seguros y conservar su autonomía.
De este modo, los residentes experimentan una vida más cercana a la normalidad, incluso frente a los desafíos de la pérdida de memoria.
Comprender la demencia
La demencia es un término amplio que describe un deterioro progresivo de las funciones cognitivas, como la memoria, el lenguaje, el razonamiento y la orientación. La forma más conocida es la enfermedad de Alzheimer, aunque existen múltiples variantes que afectan a los adultos mayores de distintas maneras.
El impacto de un entorno adaptado puede ser significativo. Según Carmona, quienes viven en Hogeweyk presentan menos ansiedad, mayor independencia y una sensación de control sobre su vida.
En lugar de forzar a los residentes a adaptarse a un espacio clínico rígido, se adapta el entorno a sus necesidades. Esto permite que las personas con demencia senil mantengan dignidad y autoestima, fundamentales para su bienestar emocional.
Autonomía y bienestar
Incluso en etapas avanzadas, quienes padecen pérdida de memoria necesitan sentido, interacción social y actividades significativas. Poder decidir pequeñas cosas, moverse libremente y realizar tareas sencillas fortalece su identidad y autoestima. Hogeweyk demuestra que respetar la autonomía parcial de los residentes genera efectos prácticos y emocionales positivos, contribuyendo a su calidad de vida.
Este enfoque pone en evidencia que no solo los avances médicos son importantes, sino también la manera en que se organiza el cuidado. Por eso, ofrecer un entorno seguro, familiar y estimulante es fundamental para quienes viven con deterioro cognitivo.
Un modelo para el futuro de las personas con demencia senil
El éxito de Hogeweyk ha inspirado iniciativas similares en otros países y plantea nuevas preguntas sobre el cuidado de adultos mayores. Para Carmona, este proyecto enseña que existen formas más humanas y realistas de acompañar a las personas con demencia senil.
Aunque todavía se debate cómo evolucionará la atención, lo que está claro es que diseñar espacios adaptados puede mejorar la vida de quienes padecen esta condición.
Este modelo muestra que el respeto, la autonomía y la seguridad son claves para transformar la experiencia diaria de las personas con demencia senil, ofreciendo un futuro donde la pérdida de memoria no implique la pérdida de la dignidad.
Hogeweyk es un ejemplo de cómo la creatividad, la empatía y la ciencia pueden combinarse para crear un lugar donde los habitantes pueden vivir con sentido y tranquilidad, incluso frente a los desafíos de la enfermedad.
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