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SEO/BirdLife ha decidido alzar la voz ante el inminente lanzamiento de la primera subasta de energía eólica marina en España. La organización ecologista ha presentado alegaciones a la orden que regulará este proceso histórico, enviando un mensaje rotundo al Gobierno: el lugar donde se instalen los aerogeneradores determinará si la transición energética puede convivir de forma real con la protección de la biodiversidad marina.
La asociación subraya que es posible avanzar hacia un modelo energético limpio, pero sin poner en riesgo el equilibrio ecológico de los mares. Por ello, plantea un principio básico: el despliegue inicial debe concentrarse únicamente en las Zonas de Alto Potencial para Energías Renovables (ZAPER) que presenten menor sensibilidad ambiental, y hacerlo de manera gradual y evaluable.
Evitar errores desde el principio con la energía eólica marina es crucial
“Empezar bien es determinante”, advierte Paul Wawrzynkowski, técnico de incidencia para la Transición Verde de SEO/BirdLife. Según explica, si los primeros proyectos de energía eólica marina provocan impactos significativos sobre las aves marinas o los espacios protegidos, las consecuencias no serán solo naturales, sino también sociales. Por eso, insiste, “la clave es comenzar donde el riesgo sea menor y con proyectos evaluables”.
La organización recuerda que esta primera subasta supone un hito histórico para España, un punto de inflexión que sentará las bases del futuro desarrollo energético offshore. De ahí la importancia de que sea un ejemplo de responsabilidad ambiental y de planificación cuidada.
En 2024, SEO/BirdLife dio un paso más allá y elaboró un informe técnico que analizaba en detalle las ZAPER marinas definidas en los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM). El documento evaluó el nivel de riesgo que estas zonas de energía eólica marina presentan para las aves marinas y otros valores naturales, basándose en datos científicos actualizados sobre distribución, migración y sensibilidad de especies.
El análisis, acompañado de un mapa comparativo de vulnerabilidad, reveló grandes diferencias entre zonas prioritarias. Esa información se ha convertido ahora en la base científica de las propuestas que la organización ha trasladado al Ejecutivo.
SEO/BirdLife plantea que la selección de áreas para la primera subasta cumpla con tres criterios ambientales simultáneos:
- Priorizar ZAPER con un índice acumulado de vulnerabilidad inferior a 0,5, según los estudios de sensibilidad.
- Excluir subzonas internas con niveles de riesgo elevados.
- Evitar cualquier superposición con la Red Natura 2000, red europea de espacios protegidos por su valor ecológico.
La entidad recuerda que las aguas españolas constituyen un corredor migratorio de relevancia internacional, donde se cruzan rutas de miles de aves cada año. Por ello, una planificación deficiente podría generar impactos acumulativos sobre especies vulnerables y hábitats esenciales. Además, pide que la próxima revisión de los POEM incorpore los nuevos conocimientos científicos disponibles para ajustar delimitaciones y criterios de protección.
Probar antes de expandir
Desde una perspectiva prudente, SEO/BirdLife considera que esta primera fase de la energía eólica marina debe tener carácter piloto. Reclama que no se liciten parques de gran potencia ni se abran simultáneamente varias zonas. En su lugar, propone empezar con uno o dos proyectos moderados, que puedan evaluarse a fondo antes de autorizar un despliegue más amplio.
“España tiene poca experiencia en energía eólica marina flotante y su medio marino es especialmente complejo”, explica Wawrzynkowski. Un enfoque progresivo, añade, reducirá riesgos y aumentará las probabilidades de éxito, tanto ambiental como social.
Tecnología al servicio de la biodiversidad
La organización insiste también en que la innovación tecnológica debe dejar de ser un simple criterio puntuable en las licitaciones y convertirse en una obligación.
Entre las medidas que plantea están el uso de radares, cámaras térmicas y sensores acústicos para detectar la presencia de aves y evitar colisiones; la instalación de sistemas automáticos de detección y parada en caso de aproximación de bandos o especies sensibles; y la integración de esos costes en el modelo económico de los proyectos.
Además, exige un seguimiento reforzado de la fauna marina antes, durante y después de la construcción, de forma que se puedan corregir posibles impactos sobre la marcha. Para SEO/BirdLife, la minimización del impacto ambiental debe pesar más que el precio de la energía a la hora de valorar las ofertas.
Otro de los puntos que señala la entidad tiene que ver con los tiempos de ejecución. Considera razonable establecer un horizonte máximo de diez años desde la adjudicación hasta la puesta en marcha, con hitos intermedios verificables. También reclama garantías financieras suficientes y la obligación de presentar un plan de desmantelamiento y restauración del lecho marino antes de iniciar el proyecto, para asegurar que las instalaciones no dejen huella una vez finalicen su vida útil.
Energía limpia sí, pero con cabeza
En su alegato, SEO/BirdLife reitera su apoyo firme a la descarbonización y a un sistema energético 100 % renovable. No obstante, advierte que repetir los errores del pasado, como planificar sin atender a la ciencia o ignorar la fragilidad de los ecosistemas, podría poner en jaque tanto la biodiversidad como la aceptación social de la transición energética.
La organización recuerda que el verdadero desafío no es solo producir energía limpia, sino hacerlo sin sacrificar el equilibrio natural de los mares. Colocar los primeros molinos de la energía eólica marina en el lugar correcto será, asegura, la clave para demostrar que la transición ecológica y la conservación pueden avanzar al mismo ritmo.
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