Según Rehatrans, solo el 20 % de las playas españolas están realmente adaptadas para personas con movilidad reducida, lo que ha dejado excluidas a miles de personas este verano.
En España, aunque existen leyes de accesibilidad, la realidad urbana sigue poniendo barreras: bordillos altos, adoquines imposibles, rampas inexistentes y plazas de aparcamiento mal utilizadas.
Millones de viajeros con movilidad reducida enfrentan barreras al viajar, especialmente en transporte y alojamientos. En Europa, varias ciudades están tomando medidas para ser más accesibles, facilitando el turismo inclusivo.