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Los datos de la alta dirección en España arrojan una realidad agridulce. Según el último informe sobre liderazgo femenino, nuestro país ha logrado un hito histórico: la paridad técnica en la base. Hoy, el 50 % de las posiciones de mando intermedio están ocupadas por mujeres. Sin embargo, a medida que ascendemos por la pirámide corporativa, el talento femenino parece evaporarse en un "embudo" persistente llegando hasta tocar el techo de cristal: solo el 12 % de las presidencias de las empresas del Ibex 35 tienen nombre de mujer.
La base está lista, la cúspide se resiste
La buena noticia es que el "pipeline" de talento femenino es más robusto que nunca. La presencia femenina en mandos intermedios ha crecido gracias a las políticas de conciliación y a un 81 % de empresas que prevén contratar más profesionales con una visión diversa. Al igual que el 90 % de los ciudadanos respalda la tecnología sanitaria avanzada, las corporaciones han entendido que la diversidad es una ventaja competitiva en la base de la gestión.
Sin embargo, el salto de la dirección intermedia al Comité de Dirección y, finalmente, a la Presidencia, sigue bloqueado por factores invisibles, lo que desgraciadamente conocemos como techo de cristal. En un contexto donde la transparencia salarial ya es una obligación legal, la pregunta en 2026 no es cuánto ganan las mujeres, sino por qué se detiene su ascenso.
Los frenos del ascenso: un techo de cristal repleto de sesgos y redes de poder
El informe de Equipos y Talento destaca que, aunque el estrés laboral afecta al 26 % de los trabajadores, impacta de forma diferente en las trayectorias de promoción. Las mujeres a menudo enfrentan el "suelo pegajoso" debido a la carga de cuidados o la falta de acceso a los círculos informales de decisión (el "old boys club").
El liderazgo femenino reclama una identificación clara de las barreras de promoción. No se trata de falta de formación —las mujeres son mayoría en los programas de máster en 2026— sino de una cultura de "presencialismo" que aún penaliza en forma de techo de cristal, en las esferas donde se decide la presidencia. La diversidad es una riqueza que debe mirarse sin miedo, pero también con una intención estratégica de cambio.
Liderazgo intergeneracional, la esperanza de 2028
A pesar del modesto 12 % en presidencias, hay motivos para el optimismo. El liderazgo intergeneracional está empezando a dar frutos: las nuevas generaciones de CEOs varones están mucho más comprometidos con la equidad. Además, tras la consolidación del nuevo Artículo 49 de la Constitución, la sensibilidad social por los derechos y la igualdad es máxima.
Las mujeres del Ibex 35 están posicionadas. El reto para 2028 es que ese 50 % de mandos intermedios actuales rompa el techo de cristal y transforme el 12 % de presidencias en una cifra que represente la realidad del talento nacional.
Así las cosas, los datos de este marzo de 2026 confirman que España tiene la cantera, pero aún le falla el acceso a la cima. El liderazgo femenino no es una cuestión de cuotas, sino de eficiencia económica. Hasta que la presidencia del Ibex 35 no refleje el 50 % de talento que ya existe en los mandos intermedios, el motor económico de España seguirá funcionando a medio gas.
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