Casi 300 millones de trabajadores viven en la miseria a pesar de tener un empleo

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Precariedad laboral y miseria

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Aunque millones de personas tienen empleo en todo el mundo, cerca de 300 millones de trabajadores viven en condiciones de pobreza extrema. La estabilidad del desempleo global no se traduce en trabajos dignos, y jóvenes y mujeres siguen enfrentando barreras importantes en un mercado laboral marcado por la informalidad, la automatización y la desigualdad.

El empleo no garantiza una vida digna

Aunque la tasa de desempleo global se mantiene estable, los avances hacia trabajos de calidad se han ralentizado significativamente. La última evaluación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que millones de personas jóvenes enfrentan dificultades para integrarse en un mercado laboral cambiante, amenazado por la automatización, la inteligencia artificial y la volatilidad de las políticas comerciales.

Se estima que la proporción de personas sin empleo se mantiene alrededor del 4,9 %, lo que representa aproximadamente 186 millones de personas en todo el mundo sin una fuente de ingresos estable.

Sin embargo, contar con un puesto de trabajo no garantiza un salario digno ni seguridad económica. Cerca de 300 millones de trabajadores sobreviven con menos de 3 dólares diarios, una cifra que evidencia la extensión de la pobreza laboral.

Empleo informal y precariedad

Este año se prevé que más de 2.100 millones de trabajadores en la economía informal, con acceso limitado a beneficios sociales, protección legal y estabilidad en sus actividades. Muchos de ellos realizan labores esenciales, pero carecen de derechos fundamentales y seguridad en sus ingresos, lo que perpetúa la desigualdad y la vulnerabilidad.

Los jóvenes enfrentan un desafío aún mayor. En países de bajos ingresos, más de una cuarta parte de la población juvenil no estudia ni trabaja ni recibe formación, mientras que, en los países desarrollados, los avances tecnológicos y la automatización complican la búsqueda de ocupaciones adecuadas. Esto aumenta la incertidumbre sobre el futuro laboral de la siguiente generación de profesionales.

Brechas de género persistentes

Las mujeres siguen enfrentando obstáculos significativos en el mercado laboral. Las normas sociales y los estereotipos limitan su participación, y los avances en igualdad se han estancado. Hoy, las mujeres tienen aproximadamente un 24 % menos de probabilidades que los hombres de integrarse plenamente en la fuerza laboral. Reducir esta brecha sigue siendo un reto crucial para alcanzar un empleo de calidad y equitativo.

El comercio internacional sostiene a millones de trabajadores en todo el mundo, especialmente en Asia y el Pacífico. Sin embargo, la incertidumbre derivada de aranceles y políticas comerciales restrictivas está afectando los ingresos, reduciendo la estabilidad de los empleos y aumentando la precariedad en diversas regiones.

Perspectivas regionales de cara a los trabajadores

En África subsahariana, la mayoría de los ocupados desempeñan actividades informales y viven con ingresos insuficientes. En América Latina y el Caribe, la mitad de los empleos siguen siendo informales, mientras que el desempleo juvenil es notablemente más alto que el de los adultos.

En Asia y el Pacífico, aunque la tasa de desempleo regional ha disminuido en la última década, los jóvenes y quienes se incorporan a la industria manufacturera enfrentan condiciones de precariedad.

Europa, América del Norte y los Estados árabes también muestran desafíos propios, relacionados con envejecimiento poblacional, baja participación femenina y adaptación tecnológica desigual.

El director general de la OIT ha subrayado la importancia de una acción conjunta entre gobiernos, empleadores y trabajadores para garantizar empleo decente y justicia social. Invertir en educación, competencias, infraestructuras y políticas que promuevan la igualdad de género y la inclusión juvenil es esencial para reducir la pobreza laboral y fortalecer la cohesión social.

Sin estas medidas, los déficits de trabajo digno persistirán y millones de personas —incluidos trabajadores y quienes recién ingresan al mercado laboral— seguirán enfrentando condiciones de vida inaceptables.

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