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La llama paralímpica de los Juegos de Invierno de Milán Cortina 2026 comenzó su viaje este martes en Stoke Mandeville (Reino Unido), considerado el corazón histórico del movimiento paralímpico. El encendido no fue un simple acto protocolario: simboliza la continuidad de una historia que se remonta a 1948 y que ha transformado el deporte y la percepción social de la discapacidad en todo el mundo.
Fue en este enclave británico donde, coincidiendo con los Juegos Olímpicos de Londres 1948, se celebró una competición deportiva para personas con discapacidad que marcaría un antes y un después. Aquella iniciativa surgió gracias al impulso del neurólogo alemán nacionalizado británico Ludwig Guttmann, quien en 1944 fundó en Stoke Mandeville un centro especializado en lesiones medulares para veteranos de la Segunda Guerra Mundial. Su convicción era clara: el deporte podía convertirse en una herramienta esencial para la rehabilitación física y emocional.
Cuatro años más tarde, en la parte trasera de un hospital de rehabilitación, 16 veteranos heridos participaron en una modesta competición. Sin saberlo, estaban sentando las bases de un movimiento global. Aquellos Juegos de Stoke Mandeville inspiraron la celebración de los primeros Juegos Paralímpicos oficiales en Roma en 1960. Desde entonces, el crecimiento ha sido exponencial, hasta convertirse en el tercer mayor evento deportivo del planeta.
La llama paralímpica pasó de tradición simbólica a ritual consolidado
Desde los Juegos Paralímpicos de Invierno de Sochi 2014 hasta los de Pekín 2022, Stoke Mandeville ha acogido ceremonias de encendido de llamas patrimoniales en cada edición paralímpica. Esas llamas formaban parte del fuego final que se creaba en el país anfitrión. Sin embargo, el paso definitivo se dio en los Juegos Paralímpicos de verano de Juegos Paralímpicos de París 2024, cuando por primera vez la llama paralímpica principal se encendió oficialmente en Stoke Mandeville, siguiendo un modelo similar al de la llama olímpica en Olimpia, Grecia.
La ceremonia de este martes marcó el arranque del recorrido simbólico de once días que llevará el fuego desde el Reino Unido hasta Italia. El trayecto culminará el 6 de marzo en la histórica Arena de Verona, escenario de la ceremonia inaugural de los Juegos.
El acto contó con la presencia de cerca de 200 invitados y tuvo como protagonistas a la esquiadora británica Millie Knight, tres veces paralímpica y cuatro veces medallista en esquí alpino, y al italiano Andrea Macri, cuatro veces paralímpico y vicecapitán de la selección italiana de hockey sobre hielo. Ambos fueron los encargados de encender la llama. La ceremonia estuvo conducida por Sarah Storey, la deportista paralímpica más laureada del Reino Unido y presentadora de Channel 4 para Milán Cortina 2026.
“Tierra sagrada” para el movimiento paralímpico
Entre los asistentes para el encendido de la llama paralímpica destacaron Andrew Parsons, presidente del Comité Paralímpico Internacional (IPC); Dan Brooke, presidente del Comité Paralímpico Británico; y la condesa Elizabeth Howe, Lord Teniente de Buckinghamshire.
Parsons definió Stoke Mandeville como “tierra sagrada” para el movimiento paralímpico, subrayando que fue allí donde Guttmann sembró las primeras semillas de una iniciativa que comenzó con apenas 16 veteranos heridos. Recordó que desde aquellos humildes inicios hasta Roma 1960 el desarrollo ha superado cualquier previsión inicial.
Además, resaltó la carga simbólica que supone el regreso de los Juegos Paralímpicos de Invierno a Italia veinte años después de Turín 2006. En su opinión, Milán Cortina 2026 representará una celebración del progreso alcanzado en inclusión y visibilidad.
Por su parte, Giovanni Malagò, presidente de la Fundación Milán Cortina 2026, intervino mediante un mensaje en vídeo en el que evocó el vínculo entre Stoke Mandeville y Roma como puntos de partida de un viaje que ha transformado millones de vidas. Destacó que la llama paralímpica encendida simboliza esperanza, futuro y el compromiso de garantizar la participación plena sin barreras.
Dan Brooke, en representación del movimiento británico, expresó el orgullo del Reino Unido como nación fundadora de unos Juegos que hoy tienen impacto mundial.
Un recorrido por Italia antes de la gran cita
Tras el encendido, la llama se trasladó al aeropuerto londinense de Heathrow para embarcar en un vuelo especial de ITA Airways rumbo a Italia. El itinerario incluye una serie de Festivales de la Llama que evocarán momentos clave de la historia paralímpica italiana.
La primera parada será en Turín, con un evento conmemorativo por el vigésimo aniversario de los Juegos Paralímpicos de Invierno de 2006. Posteriormente, el fuego recorrerá Milán (25 de febrero), Bolzano (27), Trento (28) y Trieste (2 de marzo). Paralelamente, se organizarán visitas especiales en Roma (26 de febrero), Bari (27), Nápoles (2 de marzo) y Bolonia (3).
El 3 de marzo, cinco llamas procedentes de estos festivales convergerán en Cortina d’Ampezzo en una Ceremonia de la Unión que dará lugar a una única llama paralímpica. Desde allí, el relevo continuará hacia Venecia el 4 de marzo y a Padua el día 5, antes de culminar en Verona el 6.
La cuenta atrás para Milán Cortina 2026
Los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026 se disputarán del 6 al 15 de marzo. Se espera la participación de alrededor de 665 deportistas procedentes de unos 50 países, que competirán en 79 pruebas con medalla en juego.
El programa incluye seis disciplinas: biatlón, curling en silla de ruedas, esquí alpino, esquí de fondo, hockey sobre hielo y snowboard. Durante diez días, Italia volverá a situarse en el centro del deporte adaptado mundial, reafirmando el legado iniciado hace casi ocho décadas en Stoke Mandeville.
La llama paralímpica que hoy comenzó su trayecto no es solo un símbolo deportivo. Es la representación viva de una historia de superación, innovación y transformación social que sigue creciendo con cada edición de los Juegos.
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