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El pasado 5 de febrero de 2026 quedó marcado en la historia como el día en que expiró el último gran mecanismo de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia: el tratado Nuevo START (START III). Sin un acuerdo sucesor a la vista, el mundo entra en una fase de incertidumbre donde la transparencia y la limitación de ojivas desplegadas han dejado de ser obligaciones legales para las dos mayores potencias atómicas del planeta.
El inventario atómico: ¿quiénes poseen el poder nuclear?
En la actualidad, se estima que el inventario global ronda las 12.121 ojivas nucleares, una cifra que, aunque menor que en los años más crudos de la Guerra Fría, representa una capacidad de destrucción masiva sin precedentes debido a su modernización tecnológica.
El control de este arsenal está concentrado en nueve países, pero la hegemonía sigue siendo abrumadoramente bipolar: Rusia y Estados Unidos poseen el 88 % del total mundial. Rusia lidera el inventario con aproximadamente 5.580 ojivas, seguida de cerca por Estados Unidos con 5.044. Estas cifras incluyen tanto armas desplegadas (listas para su uso inmediato en misiles o bases aéreas) como ojivas en reserva o a la espera de ser desmanteladas.
El mapa de los nueve estados nuclearmente armados
Más allá de las dos superpotencias, el resto del "club nuclear" se divide entre potencias reconocidas por el Tratado de No Proliferación (TNP) y estados que han desarrollado sus capacidades fuera de este marco:
- China: es la potencia que más rápido está expandiendo su arsenal, con unas 500 ojivas y una proyección de crecimiento acelerado para la próxima década.
- Francia y Reino Unido: mantienen inventarios estables de 290 y 225 ojivas respectivamente, enfocados principalmente en la disuasión marina.
- India y Pakistán: ambas naciones mantienen una rivalidad regional con arsenales que oscilan entre las 170 y 172 armas nucleares cada una.
- Israel: Aunque mantiene una política de ambigüedad (ni confirma ni desmiente), se le atribuyen unas 90 ojivas.
- Corea del Norte: es el país con el arsenal más pequeño pero más activo en pruebas recientes, con aproximadamente 50 armas nucleares operativas.
Los riesgos de un mundo sin tratados de desarme
La expiración del START III elimina los límites que restringían a Washington y Moscú a un máximo de 1.550 ojivas desplegadas y 700 sistemas de lanzamiento (misiles e infraestructuras). La ausencia de este marco legal significa que no hay inspectores sobre el terreno ni intercambio de datos en tiempo real sobre los movimientos de armas.
Expertos y organismos internacionales advierten que esto podría desencadenar una nueva carrera armamentista, donde la falta de comunicación aumente el riesgo de un error de cálculo. Además, la modernización de los arsenales ya no solo busca cantidad, sino calidad, desarrollando armas hipersónicas y sistemas de inteligencia artificial que reducen drásticamente los tiempos de respuesta ante un posible ataque, colocando al mundo en un estado de alerta permanente.
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