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Cerca de 3 millones de trabajadores en España viven al límite de sus ingresos, incapaces de cubrir los gastos básicos del día a día a pesar de tener empleo. La pobreza laboral afecta tanto a migrantes como a españoles, obligando a muchas personas a depender de ayudas sociales y a sobrevivir con salarios insuficientes mientras buscan estabilidad y oportunidades para mejorar su situación.
La precariedad laboral en España
Según Oxfam Intermón, cerca de 3 millones de personas en España sufren pobreza laboral. Se trata de trabajadores que, a pesar de tener empleo, no logran cubrir los gastos básicos del día a día y dependen de ayudas sociales para llegar a fin de mes. La desigualdad económica persiste incluso en un contexto de crecimiento, ya que un 30 % de los españoles asegura que sus ingresos no les permiten vivir con dignidad.
Jheison, un venezolano de 32 años residente en Madrid, ha tenido tres empleos distintos en el último año: repartidor de mensajería, operario en una fábrica de pan y personal en una casa de apuestas.
Todos ellos son trabajos temporales y con salarios muy bajos. “Nos pagaban 80 céntimos por paquete; para ganar alrededor de 50 € tenías que entregar 60 paquetes”, cuenta. Su experiencia refleja cómo la inestabilidad laboral contribuye a la pobreza laboral y a la falta de seguridad económica.
Obstáculos para acceder a mejores empleos
La parcialidad y la discontinuidad son factores que agravan la situación, según Save the Children. Jheison tiene un título en aviación civil de Venezuela, pero su licencia no es válida en España, lo que le obliga a convalidar su bachillerato y estudiar nuevamente para ejercer su profesión.
Mientras tanto, paga 250€ por la habitación que comparte con un familiar y depende del Comedor Social del Santo Cristo del Remedio en San Sebastián de los Reyes para cubrir sus necesidades básicas.
La pobreza laboral afecta con mayor fuerza a los trabajadores migrantes, alcanzando casi un 30 % del colectivo. Jazmín, peruana de 27 años, trabaja cuidando personas mayores y en tareas del hogar, cobrando entre 10 y 12€ por hora. Su alquiler es de 350€ y recibe apoyo de Cáritas en Moratalaz.
La irregularidad de sus ingresos y la espera de su permiso de residencia dificultan su estabilidad económica, mientras que la presión emocional aumenta: “me sentía atrapada, sin con quién hablar ni dónde buscar oportunidades”, explica.
Dificultades para los trabajadores locales
Javier, un español de 54 años, trabajaba como conductor de VTC, pero su apnea del sueño limita las horas que puede trabajar, impidiendo alcanzar un sueldo suficiente. Para ganar 1.300 €, debía facturar 6.000 €, ya que la empresa se queda con el 25 % de cada viaje.
Con ayuda del comedor social y del ayuntamiento, pudo pagar la entrada de 1.500 € de la habitación que alquila por 500 € al mes. A pesar de un nuevo trabajo con 1.300 € mensuales, asegura que seguirá viviendo al límite: “no puedo ahorrar ni 100 euros al mes”.
Datos que reflejan la desigualdad y la pobreza laboral
Según un informe de Oxfam de 2024, los hogares en pobreza laboral destinan entre el 67 % y el 79 % de sus ingresos a vivienda y servicios básicos. La precariedad salarial, los contratos temporales y los altos costes de vida dificultan ahorrar y mejorar la calidad de vida.
Esta situación evidencia que la lucha contra la pobreza laboral sigue siendo un reto pendiente en España, afectando tanto a trabajadores migrantes como locales.
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