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En el pequeño municipio de Jacarilla, en Alicante, un grupo de alumnos de Formación Profesional se ha propuesto algo tan ambicioso como humano: devolver la voz a quienes la han perdido. Su iniciativa, bautizada como Proyecto VOZ, nació en el centro EFA El Campico y ha logrado abrirse paso hasta ser seleccionada dentro de la Convocatoria de Ayudas Dualiza de CaixaBank Dualiza y FPEmpresa.
Pero más allá del reconocimiento, lo que hace especial a este proyecto no es solo su base tecnológica, sino la historia personal que lo impulsa.
Proyecto VOZ: una historia que nace de la vida real
La responsable del proyecto VOZ, Mari Carmen Ortuño, docente en el centro, vivió en primera persona lo que significa que un ser querido pierda la voz. Su padre, tras someterse a una laringectomía, se enfrentó a las dificultades cotidianas de comunicarse con un dispositivo que, si bien funcional, produce un sonido metálico y distante.
De esa experiencia nació la motivación para transformar una situación dolorosa en una oportunidad educativa y social. Así, Ortuño reunió a distintos grupos de estudiantes de los ciclos de Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma, Sistemas Microinformáticos y Redes, Informática y Comunicaciones y Desarrollo de Aplicaciones Web, con un propósito común: crear una herramienta que transformara las voces robóticas de las electrolaringes en algo más humano, cálido y natural.
Inteligencia artificial al servicio de la empatía
El Proyecto VOZ no es un simple experimento tecnológico. Se trata de una aplicación móvil que aplica lo último en inteligencia artificial y procesamiento de sonido para lograr que la señal emitida por la electrolaringe, o captada mediante un micrófono de contacto, se convierta, en tiempo real, en una voz con matices personales y emocionales.
El proceso técnico combina diversas fases: primero, la reducción de ruido mediante modelos como RNNoise o WebRTC-NS; después, la detección automática de voz (VAD), seguida del reconocimiento del habla con modelos avanzados como Whisper; y finalmente la resíntesis con sistemas de clonación de voz como Piper o XTTS-v2.
El resultado, explican desde CaixaBank Dualiza, es una voz natural y personalizada, mucho más cercana a cómo hablaba la persona antes de la operación. No es solo un beneficio práctico: también supone una mejora emocional profunda, al permitir que la comunicación recupere su componente más humano.
El trabajo del alumnado no ocurre en aislamiento. El proyecto VOZ cuenta con la colaboración de la Asociación de Laringectomizados de la Región de Murcia (Alamur), que participa en la validación comunicativa y social del sistema, y con el asesoramiento técnico de la empresa Scorpora App SL, especializada en inteligencia artificial.
Esta alianza asegura que el producto no solo sea técnicamente innovador, sino también útil y sensible a las necesidades reales de quienes lo usarán. Los propios miembros de Alamur están ayudando a probar los prototipos y aportando feedback sobre aspectos como la claridad, el tono emocional o la facilidad de uso de la aplicación.
Más allá de la voz: nuevas vías de comunicación
El equipo no se ha conformado con replicar una voz natural. En paralelo, los estudiantes están explorando otras líneas de innovación, entre ellas la lectura de labios mediante inteligencia artificial y la captación de señales biomecánicas a través de electrodos.
El objetivo es ambicioso: construir un sistema multimodal de comunicación que permita expresarse incluso a pacientes recién operados, cuando aún no pueden utilizar una electrolaringe. Estas investigaciones anticipan un futuro donde la tecnología amplifique las capacidades humanas sin sustituirlas.
En su primera fase, el proyecto VOZ ya consiguió crear un prototipo funcional de clonación de voz y un módulo de comunicación rápida que ofrece frases esenciales pregrabadas, pensadas especialmente para las semanas en que los pacientes no pueden hablar. Este avance ha sido un primer paso prometedor hacia una solución completa y versátil.
El entusiasmo del alumnado demuestra que la Formación Profesional puede ser un motor real de innovación con impacto social. Aprenden no solo programación o electrónica, sino empatía, responsabilidad y trabajo interdisciplinar en equipo.
Educación, tecnología y compromiso social
Desde CaixaBank Dualiza destacan que el Proyecto VOZ es un ejemplo perfecto del objetivo de su Convocatoria de Ayudas Dualiza: fortalecer los lazos entre centros educativos, empresas y entidades sociales, impulsando el aprendizaje práctico y la empleabilidad del alumnado.
En este caso, ese aprendizaje se traduce directamente en calidad de vida para un colectivo que, a menudo, enfrenta el silencio no solo como una dificultad médica, sino como una barrera social.
El Proyecto VOZ demuestra que cuando la tecnología nace de la empatía, se convierte en algo más que bits y algoritmos: se transforma en una nueva oportunidad para comunicar, conectar y, en definitiva, volver a ser escuchado.
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