Sanidad clasifica definitivamente a la homeopatía como una pseudoterapia sin evidencia médica

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Preparado de dilución homeopática

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Casi ocho años después de que el Gobierno de España plantease elaborar un listado de pseudoterapias, el Ministerio de Sanidad ha dado un paso definitivo. En una decisión que marca un antes y un después en la política sanitaria nacional, el departamento que dirige Mónica García ha calificado formalmente a la homeopatía como un producto sin eficacia terapéutica.

Este pronunciamiento no es una opinión política, sino la conclusión de un exhaustivo informe presentado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Según este documento, los efectos de estos preparados son “comparables al placebo”; es decir, cualquier mejoría percibida por el paciente responde únicamente a la sugestión de estar recibiendo un tratamiento, aunque la sustancia administrada carezca de actividad biológica real. El informe es tajante: sus principios fundamentales “chocan frontalmente con las leyes de la física y la farmacología actual”.

Un recorrido de ocho años para retratar la homeopatía

Venimos de lejos. La decisión actual culmina un recorrido largo, plagado de frenazos y obstáculos administrativos. Fue en noviembre de 2018 cuando los ministerios de Sanidad y de Ciencia presentaron el ambicioso "Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias". El objetivo era evaluar, bajo el prisma del conocimiento científico más actualizado, un inventario de 139 técnicas calificadas inicialmente como terapias naturales. La intención original era clara: expulsar estas prácticas de los centros sanitarios y retirarles la categoría de medicamentos.

Sin embargo, el proceso se vio interrumpido. La homeopatía quedó en un limbo administrativo tras la llegada de la pandemia de COVID-19. A pesar de la emergencia global, no tardaron en aparecer supuestos tratamientos homeopáticos que prometían combatir el coronavirus sin base alguna. Aunque desde 2018 existe la prohibición de prescribirlos con indicación terapéutica en las consultas médicas, su comercialización ha persistido bajo el paraguas de suplementos alimenticios o preparados sin indicación específica.

La evidencia científica contra el "azucarillo en el Mediterráneo"

El informe técnico titulado Evaluación de las evidencias acerca de su eficacia y seguridad concluye de forma categórica que no existe respaldo científico para el uso de estos productos en ninguna patología. Sanidad ha subrayado que, a día de hoy, no existe en el mercado español ningún producto de este tipo con indicación terapéutica autorizado.

Las claves del informe de la AEMPS son demoledoras. Se han analizado 64 revisiones sistemáticas publicadas desde 2009 y la conclusión es que la mayoría presenta una "baja calidad metodológica". El documento subraya una máxima científica: a mayor rigor en el ensayo clínico, menor es el efecto observado de la homeopatía, hasta que este desaparece por completo al aplicar controles estrictos.

Desde un punto de vista químico, el informe habla de una "imposibilidad matemática". En las diluciones habituales (12CH), es físicamente imposible que quede una sola molécula del principio activo original. Para ilustrarlo, la AEMPS utiliza una analogía gráfica: una dilución de 6CH equivaldría a "disolver un sobre de azúcar en todo el mar Mediterráneo". Asimismo, se descarta por completo la hipótesis de la "memoria del agua", uno de los pilares teóricos de la homeopatía clásica, calificándola como un postulado sin base empírica.

Seguridad del paciente y el marco europeo

El riesgo real no reside en la toxicidad de los preparados —que son inocuos debido a su extrema dilución— sino en el retraso de tratamientos efectivos. "Los ciudadanos que optan por la homeopatía para tratar dolencias graves pueden poner en peligro su salud al sustituir terapias basadas en la evidencia por productos que carecen de ella", advierte el informe.

En paralelo, la AEMPS ha concluido un proceso de regularización que ha supuesto la retirada de 1.032 productos del mercado. Los 976 que aún permanecen registrados lo hacen mediante un procedimiento simplificado que les prohíbe taxativamente incluir cualquier indicación sanitaria en su etiquetado.

A nivel europeo, la situación ha sido compleja. Durante años, la homeopatía se benefició de una directiva de 2001 que la equiparaba a los medicamentos para restringir su venta a farmacias, pero sin exigirle los mismos controles de eficacia. No obstante, la tendencia está cambiando: Francia, Reino Unido y Alemania ya han retirado la cobertura pública de estos tratamientos. Con este informe, España se alinea finalmente con el consenso científico internacional, dejando claro que los recursos públicos y la fe de los pacientes no deben dirigirse a productos que no han logrado demostrar su valía ante la ciencia. Su lugar, según Sanidad, debe estar fuera de la farmacia asistencial.

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