La organización pide EPIs para proteger del contagio a 17.000 personas con discapacidad intelectual y 4.250 profesionales en su millar de centros residenciales.
Desde que el Gobierno decretase el estado de alarma en España por el coronavirus, vivimos confinados en nuestras casas y estamos poniendo a prueba nuestra fortaleza mental y la de nuestros familiares.
Hasta que se puso en marcha este servicio eran las propias donantes las que cada quince días entregaban su leche en uno de los hospitales o centros autorizados.
El proyecto responde a la demanda de atención emocional y psicológica de este colectivo que, debido a la presión actual a la que están sometidos, viven situaciones de estrés, angustia y dolor.