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La diversidad de género se ha convertido en una realidad cada vez más habitual en las consultas pediátricas españolas, una situación que plantea nuevos desafíos para los profesionales sanitarios y que exige una atención basada en la evidencia científica, la formación especializada y la escucha activa de menores y familias.
Esta fue una de las cuestiones abordadas durante el 72º Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que se celebra estos días en San Sebastián, donde diversos especialistas analizaron el creciente protagonismo que ha adquirido esta realidad en la práctica clínica diaria.
Los pediatras destacaron que, en numerosas ocasiones, son el primer punto de contacto para niños, adolescentes y familiares que buscan orientación sobre cuestiones relacionadas con la identidad de género. Por ello, consideran que las consultas de pediatría desempeñan un papel fundamental como puerta de entrada al sistema sanitario para ofrecer acompañamiento, información y, cuando procede, derivación a servicios especializados.
La diversidad de género es una realidad cada vez más presente en las consultas
La doctora Amadora Moral Martos, especialista en Endocrinología Pediátrica y experta en Medicina Transgénero del Equipo Territorial de Atención Pediátrica del Garraf, en Barcelona, señaló que todavía existe una brecha entre la frecuencia con la que estas situaciones aparecen en consulta y la preparación que perciben muchos profesionales para abordarlas adecuadamente.
Según explicó, la diversidad de género no puede considerarse una cuestión anecdótica ni una tendencia pasajera. Al contrario, forma parte de una realidad clínica creciente que requiere respuestas sanitarias rigurosas, personalizadas y libres de prejuicios.
La especialista insistió en la necesidad de que los profesionales dispongan de herramientas y conocimientos suficientes para ofrecer una atención de calidad, adaptada a las circunstancias particulares de cada menor.
La evolución de las cifras registradas en distintos países confirma el aumento de la demanda asistencial relacionada con la diversidad de género durante la última década.
En Inglaterra, la incidencia detectada en atención primaria pasó de 0,14 casos a 4,4 por cada 10.000 personas-año entre 2011 y 2021, de acuerdo con investigaciones publicadas en la revista científica Archives of Disease in Childhood.
Tendencias similares se han observado en otros países europeos. En Alemania se ha documentado un incremento de hasta ocho veces en la población general, mientras que entre adolescentes asignadas mujer al nacer (AFAB) el aumento alcanzó las doce veces.
Por su parte, en Ámsterdam, las evaluaciones realizadas en unidades especializadas experimentaron una transformación notable. Si en 1980 se contabilizaban apenas 34 casos al año, en 2015 la cifra había ascendido hasta los 686, una diferencia que evidencia el cambio experimentado en las últimas décadas.
La importancia de una atención personalizada
Los expertos reunidos en el Congreso recordaron que el abordaje pediátrico de la diversidad de género debe sustentarse en la comprensión de que identidad de género, expresión de género y orientación sexual son conceptos diferentes que no deben confundirse.
Asimismo, recalcaron que no existen itinerarios idénticos para todos los menores. Cada niño o adolescente vive su proceso de manera individual, por lo que el papel del pediatra no consiste en dirigir decisiones ni asumir determinados recorridos, sino en proporcionar apoyo, escuchar y responder a las necesidades concretas de cada caso.
La doctora Moral Martos defendió que la atención debe ser siempre individualizada y no directiva. En muchos casos, explicó, las familias acuden a consulta con dudas, incertidumbres o falta de información, circunstancias que hacen especialmente relevante el acompañamiento profesional.
El papel decisivo del entorno familiar
Los especialistas también destacaron la importancia que tiene el apoyo familiar para el bienestar emocional de los menores con diversidad de género.
Diversas investigaciones han demostrado que la aceptación y el respaldo por parte del entorno cercano actúan como factores protectores frente a problemas de salud mental. Entre ellas figura el estudio desarrollado por Olson y colaboradores, publicado en la revista Pediatrics en 2016, que concluyó que los menores apoyados por sus familias presentan niveles de depresión similares a los de la población general.
En contraste, la falta de aceptación se relaciona con un mayor riesgo de sufrir ansiedad, depresión y otras formas de malestar emocional.
La endocrinóloga recordó además que las propias familias pueden necesitar apoyo especializado durante este proceso. Las dudas, preocupaciones o sentimientos de incertidumbre que pueden surgir hacen necesario ofrecer espacios de escucha y acompañamiento también para padres y cuidadores.
Tratamientos y seguimiento especializado
El Congreso de la AEP ha reservado igualmente un espacio para analizar los tratamientos de afirmación de género, así como la evidencia científica disponible sobre sus posibles beneficios, riesgos y resultados a largo plazo.
El doctor Raúl Hoyos Gurrea, especialista en Endocrinología Pediátrica y experto en Medicina Transgénero del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, explicó que estos tratamientos se desarrollan de forma gradual y siempre bajo la supervisión de equipos multidisciplinares.
La primera etapa suele consistir en el uso de bloqueadores puberales mediante análogos hormonales. Se trata de una intervención reversible cuyo objetivo es detener temporalmente los cambios asociados a la pubertad, permitiendo que el adolescente disponga de más tiempo para reflexionar y que el equipo clínico pueda realizar una valoración más completa antes de adoptar nuevas decisiones.
Posteriormente, y tras una evaluación individualizada junto con el correspondiente consentimiento informado, pueden iniciarse tratamientos hormonales de afirmación de género. Algunos de los efectos derivados de estas terapias son parcialmente irreversibles, por lo que requieren controles médicos continuados y seguimiento a largo plazo.
Los especialistas señalaron que estos tratamientos para los casos de diversidad de género pueden conllevar riesgos relacionados con aspectos como la salud ósea, la fertilidad o el sistema cardiovascular. Sin embargo, subrayaron que dichos efectos son conocidos por la comunidad médica, se monitorizan de manera sistemática y forman parte de los protocolos de seguimiento establecidos en las guías internacionales de endocrinología pediátrica.
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