El proyecto que devuelve la vida a la España rural

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Una de las reuniones para personas mayores organizadas por Fundación Colisée.

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La ONG Fundación Colisée ha puesto en marcha en este territorio el programa 'Red de Acción Rural'. La iniciativa pretende reducir la soledad no deseada entre las personas mayores que viven en la España rural.

La crónica de El Español (Enclave ODS) nos sitúa en una de las fronteras más invisibles de nuestro país: la de las comarcas donde el silencio se ha vuelto crónico. El proyecto que hoy analizamos pone nombre y solución a una epidemia silenciosa que no se cura con medicinas, sino con presencia. Porque, como bien apunta el reportaje, el mayor enemigo de nuestros mayores en la España vaciada no es la falta de servicios, sino la soledad emocional.

Como tu colaborador, no puedo evitar sentir que este tema es el corazón de nuestra salud social. En un mundo hiperconectado digitalmente, que nuestros mayores se sientan "desconectados" del afecto humano es una paradoja que debemos resolver con urgencia. Festejamos que existan iniciativas que no solo llevan comida o medicinas, sino que llevan escucha, la verdadera transparencia del alma que permite a una persona sentir que todavía importa.

Ahora, este programa ha sido seleccionado en la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de Fundación Mutua Madrileña.

'Red de Acción Rural': la diferencia entre estar solo y sentirse solo

A menudo confundimos la soledad física (no tener a nadie cerca) con la soledad emocional (no tener a nadie con quien compartir quién eres). En las comarcas más envejecidas de la España rural, los mayores han aprendido a convivir con la primera, pero la segunda les está apagando. Este proyecto destaca porque entiende que un voluntario que aparece para charlar un martes por la tarde es tan vital como una cita con el cardiólogo.

La transparencia social nos obliga a admitir que hemos descuidado los vínculos. Hemos tecnificado la asistencia: teleasistencia, pulseras de emergencia, monitorización... pero nada de eso sustituye el calor de una conversación sobre el pasado o el presente. La soledad emocional debilita el sistema inmunitario, acelera el deterioro cognitivo y quita las ganas de seguir adelante. Por eso, este tipo de acompañamiento es, en realidad, medicina preventiva de primer orden.

El reto de las "Zonas de Sombra" demográfica

En 2026, la España rural enfrenta un reto logístico inmenso. El proyecto mencionado actúa en lugares donde la densidad de población es tan baja que el propio entorno parece invitar al retiro del mundo. Aquí, el acompañamiento se convierte en un puente:

  • Conexión intergeneracional: Los voluntarios suelen ser personas jóvenes o adultos activos que inyectan una energía nueva en hogares que llevan años en pausa.
  • Detección temprana: Al establecer una relación de confianza, los acompañantes detectan problemas de salud o de mantenimiento del hogar que una llamada telefónica fría nunca descubriría.
  • Recuperación de la autoestima: Sentirse escuchado hace que el mayor se perciba de nuevo como un ciudadano de pleno derecho, no como una "carga" o un "número" en una lista de dependencia.

Sabe mucho mejor una sociedad donde envejecer no significa desaparecer del mapa afectivo de los demás.

Reflexión: el derecho a ser recordado en vida

Desde una perspectiva analítica, observo que la soledad emocional es el resultado de una sociedad que camina demasiado rápido para quienes necesitan ir despacio. La verdadera transparencia institucional de 2026 pasará por incluir la "soledad no deseada" como un indicador de salud pública prioritario.

Consideramos que el éxito de estos proyectos reside en su sencillez: la vuelta a lo básico. Un café compartido, un paseo por el pueblo o simplemente recordar el nombre de los hijos de quien te escucha. Es una lección de humildad para todos: el mayor recurso que tenemos no es el dinero ni la tecnología, es nuestro tiempo. Y dedicarlo a quienes construyeron el país que hoy disfrutamos es el acto de gratitud más honesto que podemos ejercer.

El fin del aislamiento silencioso

El Rincón de Ademuz, con tan solo 2.218 habitantes, presenta el índice de despoblamiento más elevado de la Comunidad Valenciana y es la tercera comarca más envejecida de la región, con casi un 30 % de población mayor y una edad media de 49 años.

A ello se suma una densidad de población de 7,9 habitantes por kilómetro cuadrado, una gran dispersión geográfica y comunicaciones deficientes, lo que dificulta el acceso a servicios básicos, cuenta Vicente Moros, director de la Fundación Colisée.

Por eso, la ONG ha puesto en marcha en este territorio el programa 'Red de Acción Rural'. La iniciativa pretende reducir la soledad no deseada entre las personas mayores que viven en este territorio rural y muy envejecido.

El proyecto combina acompañamiento psicoemocional individual, apoyo en la vida diaria y actividades comunitarias para reforzar los vínculos sociales y la autonomía de los mayores.

Ahora, este programa ha sido seleccionado en la XIII Convocatoria de Ayudas a Proyectos de Acción Social de Fundación Mutua Madrileña.

Para diseñar el programa, la Fundación Colisée realizó un estudio diagnóstico junto a la Cátedra de Envejecimiento Saludable, Activo y Participativo de la Universitat de València, que analiza la prevalencia de la soledad no deseada en la comarca.

El trabajo concluye que una de cada tres personas de entre 65 y 91 años experimenta soledad, en la mayoría de los casos moderada, aunque un 3 % la sufre en grado severo, expone Moros.

Impacto de la soledad y perfil de riesgo

La investigación constata que la soledad no deseada se asocia a un aumento de síntomas de ansiedad, depresión e insomnio. También con una menor capacidad para realizar actividades básicas e instrumentales, y a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y reingresos hospitalarios.

En los casos más extremos, la situación llega a traducirse en la ausencia de ganas de vivir, según los datos del análisis. La forma más frecuente en esta comarca valenciana "es la llamada soledad emocional", de carácter subjetivo, que afecta especialmente a los hombres, señala el director de Fundación Colisée.

El perfil de mayor riesgo en el Rincón de Ademuz es el de una persona de edad muy avanzada, hombre y cuidador de una persona dependiente. Las rentas bajas, la discapacidad, la predependencia y la pérdida reciente de la pareja o de un ser querido aumentan también la vulnerabilidad frente a la soledad.

Como factor protector, cuenta Moros, el estudio identifica la existencia de hijos, "incluso cuando residen fuera de la comarca", ya que reduce esa percepción de soledad emocional.

La ONG cuenta con un doble sistema de captación de usuarios: la detección activa y la demanda espontánea.

El equipo realiza una recogida de datos proactiva entre mayores de 65 años de toda la comarca, en colaboración con la Mancomunidad de Municipios del Rincón de Ademuz y los ayuntamientos, que facilitan el contacto con personas en situación de aislamiento.

Además, se organizan meriendas y actividades de ocio abiertas que funcionan como primer punto de encuentro y de detección de posibles casos. Asimismo, los usuarios también pueden incorporarse directamente al programa a través del correo electrónico o del teléfono habilitados.

De esta forma, pueden llegar tanto a personas que piden ayuda como a aquellas que, por movilidad reducida, vergüenza o desconocimiento, no lo harían por iniciativa propia, subraya Moros.

En coordinación con los centros de salud de la zona, se ha introducido también la "prescripción social", continúa. Se trata de una receta no farmacológica en la que médicos, enfermeras y otros profesionales derivan a los pacientes a clases, paseos o actividades comunitarias organizadas por entidades locales.

Dos usuarios con dos voluntarias de Fundación Colisée en una excursión organizada por la ONG. Fundación Colisée

Para facilitarla, se ha elaborado un 'Vademécum social' con más de 40 "recetas sociales" que presentan recursos del territorio como si fueran medicamentos. Cuenta con su "principio activo social", modo de uso y contraindicaciones. Así, "puedan ser prescritos con la misma naturalidad que un fármaco", describe el director de Fundación Colisée.

Acompañamiento y actividades comunitarias

El apoyo de la Red de Acción Rural se estructura en cuatro ejes, desgrana Moros. Para empezar, un acompañamiento psicoemocional individualizado: una psicóloga de la Fundación realiza visitas domiciliarias semanales de dos horas a cada beneficiario, con escucha activa, asistencia emocional y seguimiento continuado.

En segundo lugar está la ayuda en la vida diaria, a través de la coordinación de gestiones que se ven dificultadas por la falta de transporte, la brecha digital o las limitaciones físicas, para reforzar la autonomía.

El tercer pilar es el asesoramiento integral en autocuidados, estimulación cognitiva, actividad física, gestión de la soledad y acceso a recursos del sistema de servicios sociales y de atención a mayores.

El cuarto, y último, bloque son las actividades colectivas de socialización, abiertas a la población mayor de la comarca para recuperar redes vecinales.

El director de Colisée señala que el acompañamiento individual se selecciona a 15 beneficiarios directos. Se prioriza quienes viven solos en zonas aisladas, han sufrido pérdidas recientes, son de mayor edad, tienen peor salud, menores ingresos o algún tipo de discapacidad.

Entre las actividades de ocio y culturales se encuentran almuerzos y meriendas comunitarias en distintos municipios y aldeas, paseos grupales que fomentan la actividad física y el contacto con la naturaleza, y un huerto intergeneracional en los aularios escolares de Ademuz, Casas Bajas y Torrebaja.

En esta última iniciativa, los mayores actúan como mentores de niños y niñas, transmitiendo técnicas agrícolas tradicionales. La primera edición contó con 46 alumnos y 9 mentores, destaca Moros.

El programa incluye también actividades en colegios y el 'Rincón del Ocio', un espacio periódico de encuentro con talleres de memoria, juegos de mesa, lecturas compartidas y tertulias. Según los datos del programa, más de 200 personas se han beneficiado de forma directa de estas actividades comunitarias.

El director de Colisée destaca que la ayuda de la Fundación Mutua Madrileña ha permitido que este proyecto sea algo más que una intervención puntual. Gracias a la ayuda que les han otorgado han podido mantener la figura de la psicóloga coordinadora, cubrir desplazamientos por una comarca muy dispersa y sostener las actividades comunitarias en el tiempo.

En definitiva, la noticia de Enclave ODS es un bálsamo y, a la vez, una llamada a la acción. El proyecto de acompañamiento en las comarcas envejecidas es una excelente noticia para el bienestar social.

La apuesta por combatir la soledad emocional mediante la transparencia en el afecto y la presencia constante es el único camino para que la España vaciada no sea también una España rural olvidada. Porque nadie debería sentirse solo en un mundo lleno de gente.

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