Hay realidades que siempre han estado ahí, aunque muchas veces se hayan pasado por alto. También hay discursos que, de tanto repetirse, terminan aceptándose como verdades incuestionables. Sin embargo, cuando los datos hablan, desmontan cualquier relato construido sobre percepciones o prejuicios. Y en lo que respecta al liderazgo femenino, las evidencias son cada vez más claras.