Subempleo en España: más de 1,6 millones de trabajadores quieren trabajar más horas en 2026

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El subempleo en España

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El subempleo, entendido como el trabajo a tiempo parcial no deseado, continúa siendo una realidad relevante en el mercado laboral español. Durante el primer trimestre de 2026, más de 1,6 millones de trabajadores se encontraban en esta situación, una cifra que evidencia la persistencia de desequilibrios en la calidad del empleo. Este fenómeno afecta especialmente a determinados colectivos y sectores, reflejando una estructura laboral que no logra absorber plenamente la disponibilidad de trabajo existente.

Qué se considera subempleo

Los datos proceden de un análisis elaborado por Asempleo, la patronal de las empresas de trabajo temporal, a partir de estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE). Según esta organización, se consideran subempleados por insuficiencia de horas aquellas personas que cumplen tres condiciones simultáneamente: trabajan menos horas de las que desean, están disponibles para ampliar su jornada en un corto plazo, concretamente en las dos semanas siguientes, y han buscado activamente más empleo o están en disposición de aceptar una ampliación por parte de su empresa.

Esta definición permite delimitar un colectivo que no solo tiene empleo, sino que además manifiesta una necesidad clara de incrementar sus ingresos y estabilidad laboral.

Uno de los aspectos más llamativos del subempleo es la diferencia entre el tiempo que se trabaja y el que se desearía trabajar. En promedio, los subempleados en España realizaban 21,7 horas semanales, muy por debajo de las 40,1 horas que aspiraban a alcanzar. Esto supone una brecha de 18,4 horas cada semana, lo que pone de manifiesto un importante desaprovechamiento de la capacidad laboral disponible.

Esta diferencia no solo afecta a los ingresos de los trabajadores, sino que también tiene implicaciones en su estabilidad económica y en su desarrollo profesional, consolidando situaciones de precariedad que pueden prolongarse en el tiempo.

El análisis por nivel formativo desmonta la idea de que el subempleo es exclusivo de trabajadores con menor cualificación. De hecho, 576.000 personas con educación superior se encontraban en esta situación, lo que representa el 35,3 % del total. Por su parte, quienes cuentan con estudios secundarios sumaban 498.100 casos, equivalentes al 30,6 %.

Estos datos apuntan a un desajuste estructural entre la formación académica y las oportunidades reales del mercado laboral, donde incluso perfiles altamente cualificados no logran acceder a empleos con jornadas completas.

Desigualdades por género y edad

El subempleo presenta una marcada dimensión de género. Del total de afectados, el 58,4 % son mujeres, frente al 41,6 % de hombres. Esta diferencia refleja, en parte, la mayor presencia femenina en empleos a tiempo parcial y en sectores con alta rotación.

Además, las responsabilidades de cuidado siguen influyendo en la disponibilidad laboral de muchas mujeres, lo que contribuye a reforzar esta desigualdad. El resultado es una mayor exposición femenina a formas de empleo menos estables y con menor carga horaria.

El impacto del subempleo también varía según la edad. Entre los jóvenes de 20 a 24 años, la situación apenas ha mejorado en la última década, manteniéndose en niveles similares a los de 2014. Actualmente, cerca de 177.000 personas de este grupo se encuentran subempleadas, lo que refleja las dificultades de acceso a empleos más sólidos en las primeras etapas de la vida laboral.

En contraste, el grupo de 25 a 34 años ha experimentado una evolución más positiva. El número de subempleados en este tramo se ha reducido un 41,4 % desde 2014, situándose en 409.300 personas, lo que indica cierta mejora en la transición hacia empleos más estables y con mayor carga horaria.

Esta situación laboral se concentra principalmente en el sector servicios, que agrupa el 86,6 % de los casos. Dentro de este ámbito destacan actividades como la hostelería, el comercio y los servicios administrativos, caracterizados por una elevada estacionalidad y rotación.

Por su parte, la industria ha mostrado una tendencia sostenida a la reducción del subempleo, mientras que la construcción registra un ligero aumento, vinculado a la reactivación de la actividad en este sector.

Desde Asempleo advierten que no debe interpretarse como un fenómeno coyuntural, sino como una cuestión estructural. La significativa diferencia entre las horas trabajadas y las deseadas evidencia una falta de ajuste entre la oferta y la demanda de trabajo.

Esta situación no solo afecta a los trabajadores, sino que también implica una pérdida de talento y eficiencia para la economía en su conjunto, al no aprovecharse plenamente la capacidad productiva disponible.

El papel de la intermediación laboral

Ante este escenario, la patronal destaca la importancia de las empresas de trabajo temporal y las agencias de empleo como herramientas clave para mejorar la asignación de horas de trabajo. Estas entidades facilitan el encuentro entre empresas que necesitan ampliar jornadas o cubrir picos de actividad y trabajadores disponibles para ello.

Además, subrayan que la colaboración público-privada en materia de intermediación puede ser una vía eficaz para reducir el subempleo. Según Asempleo, el sector ya ha demostrado su capacidad de dinamización del mercado laboral, con más de cuatro millones de contratos firmados en el último año.

En este contexto, mejorar la conexión entre oferta y demanda de empleo se perfila como uno de los retos principales para avanzar hacia un mercado laboral más equilibrado y eficiente.

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