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Para entender la realidad, primero debemos limpiar la lente. Cuando la Seguridad Social publica sus datos sobre afiliados y afiliaciones, nos ofrece dos medidas que suelen confundirse, pero que miden realidades biológicamente y contractualmente distintas.
El afiliado es la persona física. Eres tú, soy yo, es tu vecino. Es un individuo único que está dado de alta en el sistema porque realiza una actividad económica. No importa si esa persona trabaja en una oficina por la mañana y reparte paquetes por la tarde; en la estadística de "afiliados", esa persona cuenta como uno. Es la cifra que nos dice cuánta gente "de carne y hueso" está integrada en el mercado laboral.
La afiliación, por el contrario, es el puesto de trabajo o la relación laboral. Si esa misma persona de la que hablábamos antes tiene dos contratos distintos, para la Seguridad Social hay dos afiliaciones.
Aquí es donde empieza el lío. Si el titular de prensa dice "España suma 100.000 nuevas afiliaciones", no significa necesariamente que 100.000 personas que estaban en el paro hayan encontrado trabajo. Podría significar que 50.000 personas que ya trabajaban han tenido que buscar un segundo empleo para llegar a fin de mes.
Mientras el Gobierno celebra que España “supera por primera vez la barrera de los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social en términos desestacionalizados”, la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, asegura que “no hay 22 millones de afiliados”, sino que “se acerca a 22 millones de afiliaciones”, que “una sola persona puede computar a la vez varias afiliaciones” y que “el propio Cuerpo corrige a Sánchez”.
- Muñoz se refiere a las declaraciones del vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, que en vez de decir “afiliados” se refiere a “afiliaciones” (ya sea en X, o en entrevistas).
La cuenta oficial del PP en X acusó al PSOE de no saber distinguir entre conceptos. “En la España que gobernáis hay ciudadanos que necesitan tres trabajos para tener un sueldo digno. Por lo tanto, 3 trabajos = 3 afiliaciones”, se lee en la publicación.
- Un apunte publicado en Newtral. En el vídeo que publicó el PSOE y al que responde el PP, los socialistas incluían unas declaraciones de 2023 del líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, donde afirmaba que “España tiene que superar los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social”.
¿Por qué se utiliza este baile de cifras para desinformar?
La desinformación no siempre consiste en mentir descaradamente; a veces basta con elegir la cifra que mejor encaje con tu relato. En el contexto político de este 2026, el uso de las "afiliaciones" es la tentación máxima. ¿Por qué? Porque el número de afiliaciones siempre es mayor que el de afiliados.
Al utilizar la cifra de afiliaciones, se puede transmitir una sensación de dinamismo y crecimiento mucho más potente. Es una forma de "maquillar" la realidad sin faltar técnicamente a la verdad. El problema surge cuando se vende un aumento de afiliaciones como un éxito en la lucha contra el desempleo, ignorando que ese crecimiento puede estar impulsado por la precariedad: contratos de muy pocas horas que obligan a las personas a saltar de un puesto a otro.
Si un gobierno quiere presumir de gestión, usará las afiliaciones. Si la oposición quiere criticar la precariedad, señalará que el número de personas (afiliados) no crece al mismo ritmo, denunciando que lo que hay es un "reparto" del trabajo existente en trozos más pequeños y menos estables.
Pluriempleo y pluriactividad, los culpables de la brecha
Para que nadie te confunda, recuerda que la diferencia entre afiliados y afiliaciones crece principalmente por dos fenómenos:
- Pluriempleo: Una persona tiene dos o más trabajos por cuenta ajena (para dos empresas distintas) dentro del mismo régimen (normalmente el General).
- Pluriactividad: Una persona trabaja como asalariada (Régimen General) y, a la vez, tiene su propio negocio o es freelance (Régimen de Autónomos/RETA).
En ambos casos, la persona es un solo afiliado, pero genera dos o más afiliaciones. En una economía cada vez más digitalizada y basada en proyectos, este fenómeno es cada vez más común, lo que hace que las estadísticas tradicionales sean más difíciles de interpretar para el ciudadano medio si no hay una transparencia real por parte de los organismos oficiales.
En 2026, el éxito de un mercado laboral no debería medirse por cuántos contratos se firman, sino por cuántas personas pueden vivir dignamente con uno solo de esos contratos.
El poder de la mirada crítica
En definitiva, la noticia de Newtral nos invita a ser consumidores de información más astutos. La abundancia de datos no siempre se traduce en claridad. Cuando escuches una cifra récord, hazte la pregunta clave: "¿Hablamos de personas o de contratos?".
La brecha entre ambos conceptos es el termómetro de la salud de nuestro mercado laboral. Si la diferencia aumenta demasiado, nos indica que el trabajo se está troceando. Como sociedad que apoya la tecnología y busca el bienestar, nuestro objetivo debe ser permitir que los datos de afiliación sean, por fin, un reflejo fiel de la prosperidad de las personas y no solo un gráfico de barras en un despacho.
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