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El Banco Central Europeo (BCE) y la Fundación ONCE están colaborando hoy muy activamente para elevar la accesibilidad de la futura aplicación del euro digital muy por encima de los estándares mínimos exigidos por la Ley Europea de Accesibilidad. Esta alianza estratégica se traducirá en mejoras técnicas avanzadas de gran calado, tales como remarcar de forma precisa los contrastes de luminosidad para personas con discapacidad visual, permitir la lectura automática por voz de los contenidos en pantalla o lanzar alertas claras sobre el tiempo restante antes de que caduque una operación financiera iniciada por el usuario.
En declaraciones concedidas a la agencia Servimedia, María Sáenz de Buruaga, jefa del equipo encargado de la inclusión financiera del euro digital en el BCE, ofreció detalles concretos de este plan de vanguardia tecnológica. La responsable del banco central explicó que la herramienta pública cumplirá holgadamente con el nivel AA de las directrices WCAG, que es el estándar legal básico exigido por la normativa en Europa, e incorporará además diversos requisitos pertenecientes al nivel AAA, la categoría más exigente y avanzada a nivel internacional en materia de accesibilidad digital y usabilidad.
Normativa europea y estándares técnicos de vanguardia
Estos requisitos adicionales de alta exigencia están orientados a integrar de manera nativa diversas tecnologías de asistencia. Entre las soluciones técnicas previstas destaca la facilitación integral de la navegación mediante teclado, la optimización de la percepción visual de los elementos de la interfaz y el refuerzo de la accesibilidad cognitiva, una dimensión clave que simplifica la comprensión de los menús operativos y ayuda al usuario a realizar sus transacciones cotidianas de forma guiada, sencilla y sin estrés.
Innovaciones operativas en la futura aplicación del euro digital
Entre los ejemplos concretos diseñados para respaldar a las personas con discapacidad y a las personas mayores, figura la funcionalidad de que el propio dispositivo móvil lea en voz alta el contenido mostrado al abrir la herramienta. Asimismo, se evitarán deliberadamente los carruseles de anuncios para no dispersar la atención visual. La interfaz también avisará con margen suficiente antes de que venza el tiempo límite de una operación antes de perder la información, permitirá desactivar animaciones visuales y ofrecerá mecanismos sencillos para confirmar o revertir cualquier acción cometida por error.
Junto a los avances en accesibilidad técnica, los equipos de desarrollo del BCE trabajan para que el lenguaje de la plataforma sea completamente asequible, claro y directo para un usuario medio, eliminando modismos complejos y abreviaturas técnicas que entorpezcan la comprensión diaria.
En toda esta fase de definición, la Fundación ONCE ha ejercido un rol consultivo fundamental, ayudando a traducir la reglamentación comunitaria en soluciones prácticas sobre el terreno. Los requisitos definidos se trasladarán de inmediato al proveedor técnico encargado de diseñar la interfaz gráfica. Una vez finalizados los primeros prototipos, la entidad los someterá a intensas pruebas con usuarios reales que representen un amplio abanico de necesidades físicas, sensoriales y cognitivas.
Calendario oficial, pruebas piloto y evaluación con usuarios
En este proceso de evaluación participará activamente la red de bancos centrales del Eurosistema junto a la Fundación ONCE. El informe y el feedback obtenidos en estas sesiones de ensayo resultarán determinantes para pulir la herramienta en los meses siguientes antes de dar el paso a la gran prueba piloto prevista para la segunda mitad de 2027, una fase de evaluación real que se prolongará durante doce meses consecutivos de funcionamiento.
El calendario estratégico trazado por el BCE prevé que, tras la culminación con éxito de este proyecto piloto de doce meses, la primera emisión del euro digital tenga lugar en el horizonte del año 2029. En este escenario, la Fundación ONCE aporta además su experiencia como coordinadora de la plataforma europea ‘Accesible EU’, una iniciativa orientada a velar por la accesibilidad universal en todos los servicios públicos. Al tratarse de un medio de pago con alcance en toda la zona euro, el avance en la accesibilidad del euro digital no solo beneficia a las personas con discapacidad en España, sino a millones de ciudadanos en el continente.
Tarjetas físicas e inclusión financiera para perfiles no bancarizados
Aunque la prioridad actual se concentra en el desarrollo del acceso al euro digital mediante la aplicación móvil —ya sea la versión propia del Eurosistema o las integradas en las plataformas de la banca comercial—, el sistema también podrá disponer de una tarjeta física independiente identificada con un número propio. Esta alternativa garantiza de forma directa la inclusión financiera de aquellas personas que no disponen de teléfono inteligente, no tienen hábitos digitales o prefieren soportes analógicos.
Asimismo, la infraestructura posibilitará la apertura de cuentas financieras sin vinculación a un banco previo, una medida pensada para perfiles no bancarizados o en situación de vulnerabilidad social, como las personas refugiadas. Desde la institución monetaria reiteran que el euro digital nace como un bien público esencial que debe ser accesible para todos, asegurando que la accesibilidad universal estará presente no solo en la aplicación, sino en cada una de las formas y modalidades de pago que finalmente se ofrezcan a la sociedad.
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