Una primavera especialmente dura para los que padecen alergia en España

EmailFacebookTwitterLinkedinPinterest
Mapa de la previsión y afección de la alergia al polen en España

Lectura fácil

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica ha lanzado una advertencia clara: la próxima primavera se perfila como una de las más complicadas de los últimos años para quienes sufren alergia al polen. Las previsiones apuntan a una temporada intensa en prácticamente todo el país, impulsada por una combinación de factores ambientales que están modificando profundamente los ciclos naturales.

El incremento global de las temperaturas, las abundantes lluvias registradas durante el último año y los efectos del cambio climático están detrás de este escenario tan propicio para la alergia. Estos elementos no solo están aumentando la cantidad de polen en el ambiente, sino que también están alterando su comportamiento habitual.

Cambios en el calendario y en la intensidad de la polinización

Según explicó el doctor Pedro Ojeda, responsable de Comunicación de la SEAIC, el cambio climático está provocando transformaciones significativas en el calendario polínico. Uno de los fenómenos más llamativos es el adelanto de la polinización, que ahora comienza antes de lo habitual y se prolonga durante más tiempo la tortura para los que padecen alergia al polen.

Las primaveras, en consecuencia, se están alargando. Este patrón se observa claramente en especies como las gramíneas, las cupresáceas o el olivo. Incluso se han detectado episodios de polinización de ciprés en fechas tan tardías como mediados de noviembre, algo poco frecuente hace apenas unos años.

Otro factor determinante es el aumento del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. Este gas favorece la fotosíntesis, lo que se traduce en una mayor producción de biomasa vegetal. En términos prácticos, esto significa más floración y, por tanto, una mayor cantidad de polen en el aire, intensificando los síntomas en los pacientes alérgicos.

Nuevas zonas afectadas por pólenes que causan alergia

Además de los cambios temporales, también se están produciendo variaciones geográficas en la distribución de las especies vegetales. Algunas plantas altamente alergénicas están colonizando territorios donde antes no estaban presentes.

Es el caso de las amarantáceas, una familia de plantas resistentes a la sequía y capaces de prosperar en suelos pobres. Estas especies están extendiéndose en regiones como Aragón, la Comunidad Valenciana, el corredor del Henares (entre Madrid y Guadalajara) y Murcia. Su presencia supone un nuevo desafío, ya que generan un polen especialmente potente desde el punto de vista alergénico.

El doctor Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología de la SEAIC, detalló las previsiones para los principales tipos de polen.

En el caso de las gramíneas, se espera una distribución desigual. Canarias registrará niveles bajos, mientras que Galicia tendrá una intensidad moderada. En el litoral mediterráneo, aunque los niveles no serán excesivos, podrían experimentar un ligero aumento. Sin embargo, las zonas más afectadas serán Castilla-La Mancha, Castilla y León, el norte de Andalucía y Extremadura, donde se prevé un impacto muy alto para la alergia.

Respecto al plátano de sombra, ya se están detectando niveles elevados en ciudades como Zaragoza y Barcelona. Este polen tiene la particularidad de irritar las mucosas, lo que puede hacer a los pacientes más vulnerables frente a otros alérgenos.

El olivo, por su parte, protagonizará una de las campañas más intensas. Las condiciones meteorológicas han sido favorables: suficiente frío invernal y niveles adecuados de lluvia y temperatura. Todo ello apunta a una polinización especialmente fuerte hacia mediados de mayo. Además, su polen puede desplazarse a largas distancias, por lo que puede detectarse incluso en zonas donde no hay olivos cercanos.

Aumento de pacientes y falta de especialistas

El impacto de estas condiciones no es menor. Entre siete y ocho millones de personas en España padecen rinoconjuntivitis alérgica, una cifra que refleja la magnitud del problema. Además, los especialistas advierten de que los casos de alergia al polen son cada vez más complejos, con síntomas más intensos y duraderos.

Ante esta situación, el presidente de la SEAIC, Ignacio Dávila, subrayó la necesidad urgente de reforzar el sistema sanitario. En algunas comunidades, como Asturias, la escasez de alergólogos es especialmente preocupante.

A esto se suma un déficit formativo: solo una parte de las facultades de Medicina incluye la alergología en sus programas. Esto contrasta con la creciente relevancia de esta especialidad en la salud pública.

Los expertos defienden un cambio de enfoque en el tratamiento. La llamada “alergología de precisión” busca adaptar las terapias a las características específicas de cada paciente. Gracias a nuevas técnicas y al uso emergente de inteligencia artificial, es posible seleccionar tratamientos más eficaces y reducir efectos secundarios.

Este enfoque supone un avance respecto al modelo tradicional, en el que los tratamientos eran más generalizados.

Prevención y hábitos clave para los pacientes

Más allá del tratamiento, la prevención juega un papel fundamental. Los especialistas recomiendan iniciar la medicación antes de la aparición de los síntomas, siempre bajo supervisión médica. Anticiparse puede marcar la diferencia en la evolución de la alergia.

También es importante seguir la evolución de los niveles de polen y adaptar las medidas en función de su comportamiento. Conocer cuándo la concentración se estabiliza o disminuye permite ajustar mejor las estrategias.

Entre los consejos prácticos, destaca uno poco conocido: evitar tender la ropa al aire libre. Los tejidos sintéticos pueden atraer el polen debido a la electricidad estática, introduciéndolo posteriormente en el hogar.

Asimismo, se recomienda ventilar la vivienda durante periodos breves, evitar desplazamientos a zonas con alta concentración de polen en los momentos críticos y consultar los niveles antes de viajar.

Preparación ante un problema creciente

La conclusión de los expertos es clara: la alergia al polen es un problema en aumento que requiere tanto medidas individuales como una respuesta estructural del sistema sanitario. Incrementar el número de especialistas y mejorar la educación sanitaria serán claves para afrontar un fenómeno que, impulsado por el cambio climático, seguirá creciendo en los próximos años.

Añadir nuevo comentario