La desoxigenación oceánica, provocada por el cambio climático, está reduciendo el oxígeno en los océanos y afectando gravemente a los ecosistemas marinos, especialmente a los peces de aguas profundas.
Un estudio internacional reveló que desde 2002 la Tierra ha perdido grandes cantidades de agua dulce, principalmente debido al cambio climático, el uso excesivo de aguas subterráneas y las sequías extremas.
Las olas de calor son cada vez más frecuentes en Europa y afectan de forma desigual a la población. Las personas que viven en barrios pobres sufren más por la falta de árboles, sombra y viviendas adecuadas.
La organización Salud por Derecho ha lanzado la campaña Small Talks para exigir una respuesta política inmediata ante los graves impactos del cambio climático en la salud.
El mundo pierde cada segundo tierras fértiles equivalentes a cuatro campos de fútbol por culpa de la deforestación, la sobreexplotación agrícola y el cambio climático. Urge frenar esta crisis para garantizar la seguridad alimentaria global.