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En un contexto de crisis ambiental global, las aves se han consolidado como uno de los indicadores más fiables del estado de salud del planeta. Su comportamiento, sus desplazamientos y su éxito reproductor reflejan con claridad los cambios que se producen en los ecosistemas. Por ello, conocer en detalle aspectos como el espacio que necesitan para reproducirse, sus rutas migratorias o las zonas donde pasan el invierno resulta fundamental para diseñar estrategias eficaces de conservación, y así se va a hacer con la carraca europea.
El seguimiento y estudio de la carraca europea es un proyecto clave para 2026
Con este objetivo, SEO/BirdLife ha fijado como una de sus prioridades para 2026 el seguimiento de la carraca europea mediante tecnología GPS. En total, se prevé marcar 40 ejemplares de esta especie, estrechamente vinculada a los paisajes esteparios y a los mosaicos de vegetación arbustiva y herbácea con arbolado disperso.
El propósito de esta iniciativa es profundizar en el conocimiento de sus necesidades ecológicas durante la reproducción, así como en sus desplazamientos migratorios y sus áreas de invernada en el continente africano. A día de hoy, la información disponible sobre estos aspectos sigue siendo limitada y fragmentaria, lo que dificulta la adopción de medidas de conservación precisas.
La carraca europea es un ave de tamaño medio, con un aspecto robusto, pico fuerte y un llamativo plumaje en tonos azulados y verdosos, con dorso pardo rojizo. Se trata de una especie migradora de larga distancia que visita España durante la época reproductora, donde utiliza cavidades naturales o artificiales para nidificar.
Sin embargo, sus poblaciones han sufrido un acusado descenso en las últimas décadas. Entre las principales causas se encuentran la pérdida de hábitat, la intensificación agrícola y el uso de plaguicidas, factores que han reducido significativamente sus áreas de cría y disponibilidad de alimento.
La importancia del marcaje y el seguimiento
Aunque ya existen algunos ejemplares marcados con dispositivos de seguimiento remoto, los datos obtenidos hasta el momento son incompletos y no permiten definir con exactitud sus patrones migratorios. El nuevo esfuerzo de marcaje busca llenar estos vacíos de información.
Según explica Juan Carlos del Moral, responsable del Área de Seguimiento de SEO/BirdLife, el objetivo es documentar con precisión los movimientos de la especie a lo largo de todo su ciclo anual. Esto incluye no solo las épocas de reproducción e invernada, sino también los desplazamientos intermedios. Comprender cómo utilizan el territorio en cada fase es esencial para gestionar adecuadamente los espacios que necesitan.
El proyecto se desarrollará en colaboración con naturalistas, grupos de anillamiento y diversos equipos científicos. Participarán investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) y de la Universidad de Extremadura (UEX), encargados del análisis de los datos recogidos por los dispositivos GPS.
Durante esta temporada, los 40 ejemplares serán marcados en diferentes comunidades autónomas: Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Extremadura, Murcia, Cataluña y Navarra.
Una situación preocupante en España
Uno de los principales problemas para la conservación de la carraca europea en España es la falta de datos globales sobre su población. No existen censos estatales actualizados, y los estudios locales son escasos.
Los datos disponibles, sin embargo, apuntan a un claro declive. En la Comunidad de Madrid, un censo realizado en 2016 evidenció la desaparición de la especie en 26 cuadrículas UTM en comparación con su distribución de 25 años atrás. En Extremadura, el número de cuadrículas ocupadas pasó de 180 en 1990 a solo 36 en la primavera de 2019. Además, en la Hoya de Guadix (Granada), un seguimiento a largo plazo reveló la desaparición de la carraca europea como reproductora en apenas una década.
Aunque algunos programas como Sacre reflejan un ligero incremento, estos datos deben interpretarse con cautela, ya que el método de seguimiento no siempre resulta adecuado para especies discretas como la carraca y su presencia se detecta en pocas áreas.
Este proyecto se enmarca dentro del Programa Migra, desarrollado por SEO/BirdLife en colaboración con la Fundación Iberdrola España desde hace 15 años. Gracias a esta iniciativa, se han marcado 1.508 aves de 41 especies diferentes, generando una base de datos con millones de localizaciones.
La información recopilada ha sido clave para comprender cómo las aves utilizan el espacio y cómo responden a los cambios ambientales. Este conocimiento resulta esencial para anticipar amenazas y mejorar las políticas de conservación.
Aves y cambio global
El seguimiento de las rutas migratorias permite detectar transformaciones en el comportamiento de las aves derivadas del cambio climático y de la alteración de los hábitats. Entre los fenómenos observados en las últimas décadas se encuentran cambios en las áreas de invernada, acortamiento de las rutas migratorias, procesos de sedentarización y variaciones en los calendarios migratorios.
Estos cambios reflejan el impacto de la actividad humana sobre el medio natural y convierten a las aves en indicadores clave para evaluar la magnitud de estas transformaciones.
En este contexto, iniciativas como el marcaje de la carraca europea no solo aportan conocimiento sobre una especie concreta, sino que también contribuyen a entender mejor los procesos globales que están redefiniendo los ecosistemas.
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