Dormir la primera noche en un lugar nuevo suele ser más difícil de lo normal. Este fenómeno, llamado efecto de la primera noche, se debe a que el cerebro permanece más alerta en entornos desconocidos, lo que puede causar insomnio.
Dormir durante el embarazo puede ser complicado debido a los cambios hormonales, el crecimiento de la barriga y las molestias físicas. Las necesidades de sueño varían según el trimestre.
Dormir bien afecta directamente a procesos fisiológicos, como la consolidación de la memoria, la regulación hormonal, el control de la respuesta inmune e inflamatoria, la regularización vascular, etc.
Dormir sin almohada podría facilitar el drenaje venoso y reducir la presión intraocular (PIO) nocturna, el principal factor de riesgo para el daño del nervio óptico en el glaucoma.
Un hallazgo científico publicado en El País cambia las reglas del juego. Investigadores españoles confirman que el insomnio no es una enfermedad única, sino que existen cinco subtipos diferenciados por rasgos de personalidad y actividad cerebral.
Más de 4 millones de personas en España han dormido alguna vez en la calle. Muchas también han recurrido a albergues de emergencia o a quedarse temporalmente en casas de familiares por problemas económicos.