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Europa podría encontrar en sus propios residuos una de las soluciones más importantes para garantizar el suministro de materiales estratégicos en las próximas décadas. Un estudio impulsado por el consorcio europeo FutuRaM concluye que el continente tiene capacidad para recuperar, antes de mediados de siglo, más de la mitad de las materias primas críticas que necesita para sectores esenciales como las energías limpias, la movilidad eléctrica, las tecnologías digitales o la industria de defensa.
La investigación, financiada por la Unión Europea, constituye la evaluación más exhaustiva realizada hasta ahora sobre la denominada “mina urbana”, es decir, el conjunto de materiales valiosos presentes en productos desechados, infraestructuras demolidas y residuos industriales acumulados en Europa.
Los investigadores analizaron la presencia de 42 elementos críticos contenidos en distintos flujos de residuos generados tanto en los países de la UE como en Reino Unido, Noruega, Islandia y Suiza. Entre los materiales estudiados figuran litio, cobalto, níquel, aluminio, cobre y numerosos elementos de tierras raras fundamentales para fabricar baterías, turbinas eólicas, motores eléctricos, paneles solares y dispositivos electrónicos.
El informe incluye residuos procedentes de aparatos eléctricos y electrónicos, baterías usadas, vehículos al final de su vida útil, aerogeneradores desmontados, residuos de construcción y demolición, escorias industriales, cenizas y residuos mineros.
Recuperar millones de toneladas de materias primas críticas cada año
Las conclusiones del estudio muestran un enorme potencial de aprovechamiento. Según las previsiones, Europa podría recuperar entre 4,1 y 5,7 millones de toneladas anuales de materias primas críticas en 2050.
Los expertos plantean varios escenarios. En uno conservador, el reciclaje permitiría sustituir aproximadamente un 33% de las materias primas primarias importadas. Sin embargo, con sistemas de recuperación más avanzados y una economía plenamente circular, esa cifra podría elevarse hasta el 56 %.
Esto supondría un importante cambio estratégico para la UE, que actualmente depende en gran medida de terceros países para acceder a muchos minerales esenciales para la transición energética y tecnológica.
La reutilización de estos recursos reduciría además la presión ambiental derivada de la extracción minera tradicional y reforzaría la seguridad de suministro de industrias clave como la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y tecnologías renovables.
Kees Baldé, especialista científico del Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR), destacó que los residuos europeos contienen ya “grandes cantidades de materias primas esenciales” y defendió que el aprovechamiento de esta mina urbana será decisivo para avanzar hacia energías limpias y reducir impactos ambientales.
Siete grandes corrientes de residuos
El trabajo recopila datos armonizados sobre siete grandes flujos de residuos considerados estratégicos. Entre ellos se encuentran los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, las pilas usadas, los vehículos fuera de uso, los residuos de construcción y demolición, las escorias industriales, los residuos mineros y los aerogeneradores desmantelados.
Los datos reflejan la magnitud del reto. En 2022 se comercializaron 5,2 millones de toneladas de materiales de riesgo climático incorporados a productos, mientras que solo 1,4 millones de toneladas fueron finalmente recuperadas. Ese desfase evidencia las pérdidas actuales en las cadenas de recogida y reciclaje.
Las previsiones apuntan a que para 2050 los materiales reciclados presentes en productos comercializados podrían alcanzar entre 8,4 y 12,2 millones de toneladas anuales. Paralelamente, la generación de residuos crecerá hasta situarse entre 5,2 y 6,4 millones de toneladas, mientras que la recuperación efectiva podría acercarse a los 5,7 millones.
Litio, cobalto y tierras raras: el gran desafío
El informe advierte de que muchas materias primas críticas estratégicas continúan perdiéndose durante los procesos de recogida o tratamiento. Entre ellos destacan el litio, el cobalto y buena parte de los elementos de tierras raras, indispensables para fabricar baterías y componentes tecnológicos avanzados.
Actualmente, algunos metales como el platino o el rodio ya alcanzan tasas de recuperación superiores al 80 %, gracias a sistemas de recogida y procesamiento consolidados. Otros materiales como el aluminio, el cobre, el paladio o el níquel se sitúan entre el 40 % y el 80 %.
Sin embargo, la situación es muy distinta en el caso de las tierras raras. Según los datos de 2022, 22 materias primas críticas apenas registran recuperaciones inferiores a una tonelada anual en los 31 países analizados.
Pese a ello, el estudio sostiene que, con medidas industriales y regulatorias adecuadas, al menos 17 materiales críticos podrían superar tasas de recuperación del 80 % en los próximos 24 años. Entre ellos figuran el cobalto, el litio y tierras raras como el disprosio o el neodimio.
El auge del coche eléctrico multiplicará los residuos recuperables
Los investigadores prevén un crecimiento acelerado de productos que contienen materiales críticos debido al avance de la electrificación, la digitalización y las energías renovables.
Este incremento tendrá como consecuencia una mayor disponibilidad futura de residuos reciclables. Por ejemplo, la recuperación anual de aluminio podría pasar de los actuales 0,9 millones de toneladas a entre 2,7 y 3,5 millones en 2050. En el caso del cobre, las cifras aumentarían desde 0,3 millones hasta un máximo de 1,4 millones de toneladas anuales.
El cambio será especialmente notable en los residuos de baterías procedentes de vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético. El estudio calcula que la recuperación de litio podría multiplicarse hasta situarse entre 30.000 y 52.000 toneladas anuales. El cobalto alcanzaría entre 25.000 y 40.000 toneladas, mientras que el níquel podría llegar a superar las 170.000 toneladas.
También se prevé un fuerte crecimiento del uso de tierras raras en turbinas eólicas, motores eléctricos y residuos electrónicos, lo que obligará a desarrollar nuevas tecnologías de reciclaje especializadas en imanes permanentes.
Deficiencias persistentes en el reciclaje europeo
A pesar del enorme potencial detectado, los investigadores alertan de importantes carencias en los sistemas actuales de gestión de residuos.
Europa lidera mundialmente el tratamiento de residuos electrónicos, pero casi la mitad de estos materiales siguen escapando de los sistemas oficiales de reciclaje. Solo en 2022 se perdieron alrededor de 500 kilotoneladas de materias primas críticas debido a fallos en la recogida y el procesamiento.
Las baterías y los vehículos fuera de uso también presentan problemas significativos. Muchas baterías se desechan incorrectamente o son exportadas, mientras que numerosos vehículos abandonan los canales oficiales de tratamiento y terminan vendidos como segunda mano fuera de la UE. Estas pérdidas generaron más de 200 kilotoneladas de materias primas críticas en un solo año.
El informe concluye que Europa deberá impulsar nuevas inversiones en clasificación avanzada de residuos, desmontaje mecánico y tecnologías innovadoras de reciclaje si quiere convertir realmente sus residuos en una fuente estratégica de materias primas para el futuro.
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