Irán rompe todo diálogo con Estados Unidos tras el asesinato del ayatolá Jamenei

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Alí Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán

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El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de IránAlí Lariyani, declaró este lunes que su país “no negociará con Estados Unidos”, apenas unas horas después de que el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, insinuara que Teherán evaluaría su respuesta a los recientes ataques, aunque exigiendo previamente explicaciones a Washington.

La firme postura de Lariyani encierra un mensaje claro: no habrá diálogo con el Gobierno estadounidense mientras Teherán acusa directamente a Washington y a Israel de estar detrás del asesinato del ayatolá Alí Jamenei, un hecho que el régimen considera un “cobarde acto de terrorismo”.

Rechazo contundente a cualquier mediación por parte de Irán

El alto funcionario de Irán utilizó sus redes sociales para poner fin a las especulaciones que apuntaban a una posible iniciativa diplomática presentada a Estados Unidos a través de mediadores omaníes. Según medios regionales, Mascate habría trasladado una propuesta iraní destinada a reanudar las conversaciones nucleares, conversaciones que supuestamente tuvieron lugar en Ginebra la semana pasada con representantes de ambos países bajo auspicio omaní.

Lariyani zanjó los rumores con una frase tajante: “No negociaremos con Estados Unidos”. Cabe destacar que a mediados de febrero, el dirigente había mantenido una reunión en Mascate con el sultán de Omán, Haitham Bin Tariq, para analizar posibles vías de entendimiento. Sin embargo, el asesinato de Jamenei y la escalada militar posterior parecen haber dinamitado cualquier intento de acercamiento.

Críticas directas a Donald Trump

Lariyani fue especialmente duro con el presidente estadounidense, Donald Trump, al que acusó de “haber sumido a la región en el caos con sus falsas promesas”. En un mensaje difundido a través de X (antiguo Twitter), reprochó al mandatario que ahora “tema por las bajas entre las tropas norteamericanas”, y añadió que, con sus decisiones, “ha transformado el lema de ‘Estados Unidos Primero’ en ‘Israel Primero’”, sacrificando a soldados estadounidenses “en beneficio de los objetivos expansionistas de Israel”.

Las palabras del secretario de Irán llegan en un contexto de tensiones militares crecientes, después de que el Ejército estadounidense confirmara la muerte de tres soldados y cinco heridos graves durante su operación conjunta con Israel contra objetivos iraníes.

Lariyani responsabilizó de ello directamente a Trump, señalando que el presidente “impone con nuevas mentiras el precio de su culto a la personalidad a los soldados y familias estadounidenses”. En su intervención concluyó: “Hoy, la nación iraní se defiende. Nuestras Fuerzas Armadas no iniciaron la invasión.”

Araqchi mantiene un canal de diálogo condicionado

Por su parte, el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, mantuvo un tono algo más diplomático, aunque igualmente crítico hacia Estados Unidos. En declaraciones emitidas por la cadena qatarí Al Yazira, sostuvo que “no hay límites” para la defensa legítima de Irán, y recordó que su país ha sido atacado en dos ocasiones mientras sostenía negociaciones con Washington.

“Esta es la segunda vez que nos sentamos a negociar y ellos atacan en medio del diálogo”, lamentó el canciller. “El primer misil cayó, literalmente, sobre la mesa de negociación”, agregó, recordando que algo similar ocurrió el pasado junio.

Aun así, Araqchi dejó entrever una rendija para el entendimiento, afirmando que, si cesan los ataques y se ofrecen explicaciones suficientes, Teherán “considerará cómo reaccionar”. El ministro advirtió, no obstante, que “poner fin a la agresión no será tan sencillo como algunos imaginan”, y criticó el doble discurso occidental: “Nos atacan, matan a nuestra gente y destruyen nuestras ciudades; y luego, cuando fracasan, piden un alto el fuego. Esta vez será diferente”.

La denuncia ante Naciones Unidas

Mientras tanto, el Gobierno de Irán ha elevado su conflicto al ámbito internacional. En una carta enviada por Araqchi al secretario general de la ONU, António Guterres, y a la presidencia del Consejo de Seguridad, Teherán califica el asesinato del ayatolá Jamenei como “una violación sin precedentes del derecho internacional”.

En el documento, el canciller describe el ataque como una acción “premeditada y criminal”, que vulnera “las normas más fundamentales que rigen las relaciones entre Estados” y “erosiona los pilares de la igualdad soberana”. Araqchi advierte de que este suceso “abre una peligrosa caja de Pandora” en el sistema internacional, al debilitar la estabilidad global y amenazar la vigencia de los principios legales sobre los que se sustentan las Naciones Unidas.

El ministro llama además a una respuesta contundente por parte de la comunidad internacional, subrayando que “la inacción solo reforzará a los agresores” y causará “un daño irreparable al orden jurídico global durante las próximas décadas”.

Una crisis de alcance imprevisible

El escenario político de Irán, golpeado por la pérdida de su líder supremo, atraviesa una etapa de máxima tensión interna y externa. Las declaraciones de Lariyani y Araqchi reflejan la unidad del régimen en la defensa nacional, aunque divergen en las herramientas para afrontarla: el primero descarta rotundamente la negociación, mientras el segundo deja abierta la posibilidad de evaluar una salida diplomática bajo determinadas condiciones.

Con el asesinato del ayatolá Jamenei, Irán se enfrenta no solo a una crisis de liderazgo, sino también al desafío de redefinir su posición en el tablero internacional, marcado ahora por una espiral de violencia y acusaciones que amenaza con prolongar la inestabilidad en Oriente Próximo.

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