Lectura fácil
Lactalis España y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través de la Estación Experimental del Zaidín en Granada, han decidido dar un paso más en su colaboración estratégica. Ambas entidades han renovado y ampliado su acuerdo hasta el año 2033 con el objetivo de avanzar en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en las granjas de leche, es decir, las proveedoras de leche.
Esta nueva etapa supone la consolidación de un proyecto que, tras una fase inicial centrada en la medición y validación de datos, entra ahora en una fase claramente orientada a la acción. El objetivo es contribuir de forma tangible al compromiso de Lactalis de reducir un 30,3 % sus emisiones de Alcance 3 FLAG para 2030, tomando como referencia el año 2021, y avanzar hacia la neutralidad climática en 2050.
De la medición a la acción climática con las granjas de leche
El foco del proyecto se sitúa en el origen de la cadena de valor láctea: las explotaciones ganaderas. Es en este punto donde se concentra una parte significativa de las emisiones del sector, lo que convierte a las granjas de leche en un eje clave para cualquier estrategia de descarbonización.
Durante los últimos tres años, Lactalis ha llevado a cabo la auditoría de más de 1.000 granjas de leche. Este trabajo ha permitido obtener una radiografía detallada del sector, identificar distintos modelos productivos y comparar prácticas para diseñar recomendaciones ajustadas a cada realidad.
Según ha explicado José Sáez, director de Compras y Suministros de la compañía, disponer de datos precisos es fundamental para avanzar: sin una medición rigurosa, resulta imposible plantear soluciones eficaces ni acompañar a los ganaderos en un proceso de transformación real.
Ciencia aplicada al terreno
El papel del CSIC ha sido clave en el desarrollo del proyecto. Su equipo ha trabajado tanto en el ámbito técnico como en el terreno, revisando herramientas de medición y asegurando la calidad del tratamiento de los datos desde su origen en la granja hasta su análisis a nivel corporativo.
David Yáñez, investigador del CSIC especializado en nutrición animal, ha destacado que esta colaboración ha permitido conectar el conocimiento científico con la realidad diaria de las explotaciones. Este enfoque ha transformado la medición en una herramienta práctica para impulsar cambios concretos.
Además de la reducción de emisiones, el proyecto persigue mejorar la eficiencia global de las granjas de leche. Muchas de las medidas identificadas tienen un impacto directo en variables económicas clave, como el consumo de recursos, la productividad por animal o la estabilidad sanitaria.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su enfoque integral. La sostenibilidad no se plantea únicamente como una obligación ambiental, sino como una oportunidad para mejorar la eficiencia económica de las explotaciones.
Las acciones propuestas abarcan ámbitos como la alimentación del ganado, la gestión de fertilizantes, el manejo agronómico, la gestión de estiércol, el bienestar animal o la eficiencia energética. Todas ellas pueden contribuir a reducir costes, optimizar recursos y aumentar la resiliencia de las granjas de leche frente a la volatilidad de precios y las exigencias regulatorias.
En este sentido, la sostenibilidad se convierte en una palanca doble: permite reducir emisiones y, al mismo tiempo, mejorar la viabilidad económica de las explotaciones.
El trabajo más detallado del proyecto se ha desarrollado en 16 granjas de leche piloto, seleccionadas por representar diferentes tipologías productivas. A partir de esta experiencia, se han identificado 27 palancas de reducción de emisiones listas para su aplicación en campo.
Estas medidas se han organizado en varias áreas clave:
- Fertilización y manejo agronómico
- Uso eficiente de los recursos
- Alimentación y nutrición animal
- Gestión del estiércol
- Bienestar animal
Para facilitar su implantación, estas palancas se han traducido en fichas prácticas dirigidas tanto a técnicos como a ganaderos. El objetivo es que puedan aplicarse de forma progresiva y adaptada a cada explotación.
Además, el CSIC ha impartido formación especializada al equipo de Lactalis, especialmente en el ámbito de la nutrición animal, con el fin de reforzar las capacidades internas y facilitar la extensión del modelo a un mayor número de granjas.
Una hoja de ruta hasta 2033
Con la ampliación del acuerdo, el proyecto entra en una nueva fase centrada en la implementación, el seguimiento y la mejora continua. El objetivo es acelerar la adopción de las medidas identificadas y lograr reducciones reales de emisiones en el origen.
A partir de abril, está previsto el desarrollo de talleres técnicos y acciones formativas para preparar el despliegue de las 27 palancas. También se trabajará en la definición de planes específicos según el tipo de granja y en la creación de un sistema de seguimiento basado en los datos de referencia de 2021.
Este enfoque con las granjas de leche permitirá evaluar el progreso de forma rigurosa y ajustar las estrategias en función de los resultados obtenidos.
En definitiva, la alianza entre Lactalis y el CSIC refuerza un modelo de colaboración que integra ciencia, empresa y sector primario. Un enfoque que no solo busca reducir el impacto ambiental, sino también mejorar la gestión y fortalecer la competitividad de la producción láctea en España a largo plazo.
Añadir nuevo comentario