Lista de espera en Andalucía: ¿cómo ha evolucionado la demora quirúrgica desde el cambio de gobierno?

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La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero

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En el debate político y social de 2026, la sanidad pública sigue siendo el campo de batalla principal en Andalucía. Los últimos informes del Sistema de Información sobre Listas de Espera del Sistema Nacional de Salud (SNS) han confirmado que Andalucía es la comunidad autónoma con mayor lista de espera quirúrgica de España, tanto en número total de pacientes como en días de demora media. Sin embargo, para entender la magnitud del problema, es necesario alejarse del titular inmediato y realizar un ejercicio de memoria estadística: la sanidad andaluza, históricamente, ha arrastrado deficiencias estructurales que la gestión del PSOE tampoco logró situar en los niveles de excelencia nacional.

La fotografía actual en cuanto a lista de espera: un liderazgo negativo

A día de hoy, Andalucía presenta una demora media en su lista de espera que supera los 140 días para una intervención quirúrgica, con miles de pacientes fuera de los plazos de garantía. Este dato es especialmente sensible en una sociedad donde el 90 % de los ciudadanos respalda la integración de tecnología sanitaria para mejorar la eficiencia. A pesar del aumento en los presupuestos sanitarios y de los planes de autoconcierto y derivaciones a la privada, la "maquinaria" del Servicio Andaluz de Salud (SAS) no parece ser capaz de absorber la demanda creciente de una población envejecida y con patologías crónicas.

Este escenario se ve agravado por la falta de profesionales. Al igual que el 81 % de las empresas españolas prevé contratar más en 2026, el SAS se enfrenta a una "guerra por el talento" donde la precariedad de los contratos históricos ha empujado a muchos médicos y enfermeros a buscar mejores condiciones en otras comunidades o países, dificultando la reducción de lista de espera.

El mito de la "joya de la corona"

Es común escuchar en el debate parlamentario que "con el PSOE la sanidad funcionaba mejor". No obstante, la revisión de los datos históricos de la última década de gestión socialista (especialmente entre 2008 y 2018) muestra una realidad distinta. Andalucía rara vez abandonó el furgón de cola en inversión por habitante y tiempos de respuesta. De hecho, tras el cambio de gobierno en 2019, salió a la luz el escándalo de los "pacientes ocultos": más de 500.000 personas que no figuraban en las estadísticas oficiales de la lista de espera quirúrgica.

Por tanto, comparar los datos actuales con los del pasado requiere cautela. Durante la etapa socialista, la sanidad andaluza ya sufría una infrainversión crónica. La diferencia radica en que, en 2026, la transparencia es mayor (obligada por la presión social y mediática) y la demanda post-pandemia ha tensionado el sistema hasta niveles nunca vistos. Al igual que la brecha salarial del 16 % es un problema estructural que se resiste a desaparecer pese a las leyes, las listas de espera en Andalucía parecen ser una "patología" del sistema que ningún color político ha logrado sanar de forma definitiva.

¿Hacia dónde va la sanidad andaluza?

El reto para el gobierno actual no es solo demostrar que gestiona mejor que sus predecesores, sino resolver una crisis de accesibilidad que afecta a la vida de millones de andaluces. El uso de la IA y el Big Data, que ya se aplican en la oncología de precisión, debería ser la herramienta clave para optimizar los quirófanos y priorizar los casos más graves. No se trata solo de invertir más dinero, sino de reformar un modelo organizativo que se ha demostrado ineficiente.

En conclusión, los datos son tozudos: Andalucía tiene hoy la peor lista de espera, pero el pasado no ofrece un refugio de éxito al que mirar con nostalgia. La sanidad andaluza necesita un pacto que trascienda la lucha partidista. Mientras el 25 % de los trabajadores se enfoca en la transición energética, el sector sanitario andaluz necesita su propia "transición" hacia un modelo donde el paciente no sea un número en una lista de meses, sino el centro de un sistema ágil y moderno. El problema no empezó en 2019, ni terminó con la salida del PSOE; es una deuda histórica con los andaluces que sigue pendiente de pago.

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