Una investigación reciente concluye que el enfriamiento del Dryas Reciente, ocurrido hace unos 12.900 años, fue provocado por una serie de erupciones volcánicas y no por un impacto extraterrestre.
Los estudios sobre el sistema volcánico del Teide indican que una erupción es probable en el siglo XXI, aunque actualmente no existen signos de actividad preeruptiva.
El volcán Kilauea, uno de los más activos del mundo, ha vuelto a entrar en erupción en su cráter Halemaʻumaʻu, liberando impresionantes fuentes de lava.
Bajo la región de Afar (Etiopía) hay una columna de manto caliente que asciende en pulsos rítmicos. Este movimiento influye en la separación de las placas tectónicas, lo que podría originar un nuevo océano en África en millones de años.
El volcán Uturuncu, en Bolivia, muestra señales de actividad después de 250.000 años. Se han detectado sismos y cambios en el suelo. Científicos lo vigilan, aunque el riesgo de erupción es bajo.