Zoe Rubio impulsa el primer equipo de hockey en silla de ruedas eléctrica de Aragón

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Zoe Rubio, la impulsora del primer equipo de hockey en silla de ruedas eléctrica de Aragón

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En el corazón de Zaragoza, una historia de superación y de pasión por el deporte ha comenzado a tomar forma. Zoe Rubio, joven deportista con atrofia muscular espinal de grado II, ha decidido convertir su amor por el hockey en un motor de cambio.

Junto a un compañero y su fisioterapeuta, ha impulsado la creación del primer equipo de hockey en silla de ruedas eléctrica de Aragón: Quebranta’s ZGZ HSRE. La iniciativa, pionera en la comunidad, persigue un objetivo claro: que cualquier persona, independientemente de su nivel de movilidad, pueda disfrutar del ejercicio y de los beneficios físicos y emocionales que aporta el deporte.

El hockey demuestra ser un deporte sin límites

El hockey en silla de ruedas eléctrica se ha consolidado como una de las disciplinas más inclusivas dentro del panorama deportivo adaptado. No exige fuerza en brazos o piernas; lo imprescindible es el deseo de participar. Gracias a la tecnología aplicada a las sillas y al diseño de protecciones específicas, incluso quienes solo pueden mover ligeramente el cuello pueden manejar la silla y sentirse parte del juego.

“El hockey está hecho para que hasta una persona que no puede mover los brazos y mueve un poco el cuello pueda manejar la silla y, además, pueda jugar como cualquier otro”, destaca Zoe con orgullo.

Frente a otras opciones más extendidas en Aragón, como el rugby, la natación o el baloncesto en silla, esta modalidad abre la puerta a personas con discapacidades motrices más severas, para quienes el acceso al deporte seguía siendo una meta lejana.

El proyecto de Quebranta’s ZGZ HSRE no se limita a la competición. Zoe explica que el objetivo es ofrecer un espacio donde las personas puedan moverse, compartir y disfrutar de la actividad física en un entorno seguro y motivador. “La Organización Mundial de la Salud recomienda practicar ejercicio, pero hasta ahora, para nosotros, eso se limitaba a las sesiones de fisioterapia”, comenta.

La creación del equipo de hockey en silla de ruedas eléctrica ha supuesto una oportunidad inédita para muchas personas que nunca habían encontrado una actividad compatible con su condición. “Hay personas que aceptaron la propuesta de inmediato porque no habían encontrado ninguna alternativa real de deporte adaptado que pudieran practicar,” señala.

Desafíos y primeras victorias

Como todo proyecto que empieza desde cero, los primeros pasos para crear el equipo de hockey en silla de ruedas eléctrica no fueron fáciles. Al tratarse de un deporte de contacto, algunas familias mostraron al principio dudas sobre la seguridad en la pista.

Sin embargo, las precauciones están garantizadas: las sillas utilizadas cuentan con protecciones homologadas, los jugadores van sujetos a ellas y las normas minimizan cualquier riesgo de accidente. “En cuanto explicamos las medidas de seguridad, las familias se tranquilizan y apoyan la iniciativa”, afirma Zoe.

Poner en marcha un equipo como Quebranta’s ZGZ HSRE requiere más que ilusión. Se necesitan recursos materiales y económicos: sillas eléctricas adaptadas, protecciones personalizadas, porterías, delimitadores de campo y fondos para desplazamientos.

Dado que en Aragón todavía no existen otros equipos con los que competir, los viajes a otras comunidades como Madrid o Barcelona son imprescindibles. “Somos estudiantes y no teníamos forma de financiarlo”, reconoce Zoe.
Por eso, el grupo ha lanzado un crowdfunding con el objetivo de hacer frente a los costes iniciales y permitir que la participación sea accesible para todas las familias, sin que la economía suponga una barrera.

Rumbo a la Liga Promesas

El sueño de Zoe y sus compañeros va más allá de los entrenamientos. El objetivo del equipo es incorporarse pronto a la Liga Promesas, una categoría a nivel nacional pensada específicamente para conjuntos que debutan en esta disciplina. Este campeonato brinda una oportunidad de competir en igualdad de condiciones frente a equipos también jóvenes, sin la presión de enfrentarse desde el inicio a jugadores con más años de experiencia.

Aunque todavía no se han inscrito oficialmente, el calendario está en marcha: la temporada suele iniciarse entre mediados de febrero y comienzos de marzo. Antes de llegar allí, Quebranta’s ZGZ HSRE planea arrancar sus entrenamientos en Zaragoza entre septiembre y octubre, siempre adaptándose a la disponibilidad de las familias. “Lo ideal sería entrenar dos días por semana, pero si no podemos, lo haremos uno. Somos nuevos y necesitamos aprender”, explica Zoe.

A quienes lo ven desde fuera, el hockey en silla eléctrica puede parecer agresivo o difícil, pero Zoe desmonta ese mito con una sonrisa: “Desde dentro es totalmente distinto. Una vez que lo pruebas, es complicado que no te guste.”

Su mensaje es una invitación abierta a sumarse, a mirar más allá de las limitaciones y descubrir que el deporte puede ser una herramienta poderosa de inclusión, convivencia y felicidad. En las pistas aragonesas, las ruedas del Quebranta’s ZGZ HSRE ya han empezado a girar. Y con ellas, el sueño de demostrar que no hay barreras demasiado grandes cuando el deseo de moverse y compartir vence al inmovilismo.

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