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El medio rural comienza a ganar atractivo entre una parte de la población joven que busca nuevas oportunidades residenciales en los pueblos. El 38 % de las personas de entre 25 y 34 años que están buscando vivienda afirma que tiene intención de trasladarse a un municipio de menos de 10.000 habitantes. En cambio, el 30 % de los ciudadanos de esa misma franja de edad descarta instalarse en una localidad de estas características.
Los datos proceden de una encuesta elaborada por Fotocasa Research durante el primer semestre de 2026 y reflejan un cambio en las preferencias de quienes participan en el mercado de la vivienda. Aunque las grandes ciudades continúan concentrando buena parte de la demanda, los pueblos y las zonas rurales aparecen cada vez más como una alternativa para determinados perfiles, especialmente entre quienes todavía están construyendo su proyecto personal y profesional.
La franja de 25 a 34 años, la más interesada
El grupo de edad que muestra una mayor disposición a mudarse a un municipio pequeño es el comprendido entre los 25 y los 34 años. Casi cuatro de cada diez demandantes de vivienda de esta edad contemplan abandonar una ciudad para instalarse en un entorno rural. La diferencia respecto a quienes rechazan esa posibilidad es de ocho puntos porcentuales.
Esta tendencia puede estar relacionada con el momento vital de estos jóvenes, muchos de ellos en plena etapa laboral, formando una pareja o creando una nueva unidad familiar. Para este segmento, los municipios de menor tamaño pueden representar una opción para encontrar vivienda con mayor estabilidad y desarrollar un proyecto de vida alejado de la presión residencial de las grandes capitales.
Entre los jóvenes de 18 a 24 años también existe cierto interés por la llamada España vaciada. El 23 % de los demandantes de vivienda de esta edad asegura que la posibilidad de vivir en los pueblos resulta atractiva. Por el contrario, un 11 % manifiesta que no está interesado en trasladarse a una zona rural.
Aunque el porcentaje de jóvenes que valora esta opción es menor que el registrado entre quienes tienen de 25 a 34 años, los resultados muestran que el interés por los municipios pequeños no se limita a las personas que ya han superado los 25 años. La vivienda rural también entra en las perspectivas de una parte de los adultos más jóvenes.
El interés disminuye con la edad
La encuesta muestra una relación clara entre edad e interés por trasladarse a localidades de menos de 10.000 habitantes. A medida que aumenta la edad de los demandantes de vivienda, disminuye el porcentaje de personas que contempla realizar este cambio.
En el grupo de 35 a 44 años, solo un 12 % considera la posibilidad de mudarse a un municipio pequeño. En esta franja, un 21 % afirma que no está interesado en vivir en una zona rural. La diferencia entre ambos porcentajes refleja una mayor resistencia a abandonar el entorno urbano o las localidades donde estas personas ya han consolidado su vida familiar y profesional.
La tendencia es parecida entre quienes tienen de 45 a 54 años. En este caso, un 15 % muestra interés por buscar vivienda en municipios pequeños, mientras que un 21 % descarta esa alternativa. Aunque el porcentaje de personas interesadas es ligeramente superior al de la franja de 35 a 44 años, el rechazo continúa siendo mayoritario frente a la intención de trasladarse.
Entre los demandantes de vivienda de 55 a 75 años, un 13 % busca casa en zonas rurales. Al mismo tiempo, un 18 % no se plantea vivir en pueblos. Estos datos confirman que, en los tramos de edad superiores, la España rural atrae a una parte más reducida de la población que participa en el mercado inmobiliario.
María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, explicó que las personas que desean trasladarse a un pueblo son, por lo general, “jóvenes, en plena etapa laboral y con un proyecto de vida por construir”. Según señaló, esta evolución indica que el medio rural empieza a consolidarse como una alternativa residencial para quienes buscan acceder a una vivienda y avanzar hacia un futuro con mayor estabilidad.
La portavoz destacó así que el interés por los pueblos no responde únicamente a una búsqueda de tranquilidad o a una preferencia por los entornos naturales. También puede estar vinculado a las dificultades para acceder a una vivienda en las ciudades y al deseo de encontrar condiciones más sostenibles para iniciar una nueva etapa.
La radiografía elaborada por Fotocasa apunta a que el nuevo habitante rural es, principalmente, un menor de 35 años con ingresos medios. Puede tratarse de una persona soltera o de alguien que está formando una nueva familia. Además, su lugar de residencia actual suele ser una ciudad mediana, más que una gran capital.
De las capitales y ciudades medianas a los pueblos
El origen residencial de quienes planean trasladarse a una localidad pequeña ofrece otro dato relevante. El 36 % de los españoles que pretende mudarse a un municipio de menos de 10.000 habitantes vive actualmente en una capital de provincia.
Sin embargo, el grupo más numeroso procede de ciudades que no son capitales de provincia y que tienen menos de 50.000 habitantes. En concreto, el 44 % de las personas que prevé dar este paso reside en este tipo de localidades. Por tanto, el futuro habitante rural no procede exclusivamente de las grandes ciudades, sino también de núcleos urbanos medianos que ya se encuentran más próximos, por tamaño y ritmo de vida, al entorno de los pueblos.
Por comunidades autónomas, las personas que tienen previsto realizar este cambio se concentran sobre todo en Cataluña, con un 22 %. Andalucía ocupa la segunda posición, con un 19 %, seguida de la Comunidad de Madrid, con un 18 %.
Ingresos medios y búsqueda de estabilidad
La situación económica de los hogares interesados en trasladarse al medio rural también aparece definida en el estudio. La mitad de quienes planean mudarse a un pueblo cuenta con unos ingresos mensuales de unidad familiar situados entre los 1.001 y los 3.000 euros.
Este dato encaja con el perfil descrito por Fotocasa: personas con ingresos medios que buscan una alternativa residencial viable. Para ellas, vivir en un municipio pequeño puede formar parte de una estrategia para acceder a una vivienda y construir un proyecto familiar o personal con mayor estabilidad.
En conjunto, los resultados reflejan que los pueblos empiezan a atraer a una generación joven que no solo busca cambiar de paisaje, sino también encontrar nuevas posibilidades para vivir. La España vaciada se presenta así como una opción que despierta especialmente el interés de los menores de 35 años, mientras pierde capacidad de atracción entre los grupos de edad más avanzados.
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